Capítulo 1118: Receta de la Serpiente de Viento Deliciosa (Segunda Parte)
En las Tierras Áridas, dos personajes de bajo nivel de la Horda estaban subiendo de nivel.
Un mago no-muerto lanzaba Flecha de Hielo contra un león de la sabana: “¡Este juego está bien chido! ¡Debí haber comprado la cabina de Matrix desde antes!”
A lo lejos, un guerrero orco blandía un hacha de batalla mientras peleaba contra un corredor de llanura: “Te dije que la compraras, pero tú querías esperar. Si hubieras jugado conmigo desde el principio, ya estarías al máximo nivel. Y ahora tengo que aguantar subiendo un personaje secundario contigo…”
El mago no-muerto dijo en el canal del grupo: “Oye, ¿y tu personaje principal no está al máximo? ¡Llévame a subir de nivel!”
El guerrero orco negó con la cabeza: “Mi personaje principal es un sacerdote, ¿cómo voy a llevarte? … Pero aunque pudiera, no serviría de mucho, te quitan demasiada experiencia. A lo mucho te ayudo a limpiar mazmorras para conseguir equipo o completar misiones difíciles, pero esperar que te suba de nivel es imposible.”
El mago no-muerto hizo un gesto de desdén: “Este juego no es nada amigable, qué fastidio. Ojalá pudiera tener un personaje de alto nivel que me llevara directo al nivel 60.”
El guerrero orco le dijo con tono serio: “Ahí está lo que no entiendes. *World of Warcraft* no es un juego rápido, hay que sentirlo con el corazón. Ahora piensas que subir de nivel es aburrido, que hacer misiones es aburrido, que limpiar mazmorras no tiene chiste, pero después todo eso se vuelve un recuerdo. Mira, yo ya hice todas estas misiones antes, y ahora, al subir un personaje secundario, todavía las recuerdo con cariño. Además, este juego es totalmente justo, claro que todos deben subir de nivel igual. Si pudieras comprar niveles con dinero, ¿no sería igual que esos juegos tramposos?”
El mago no-muerto entendió a medias: “¿Totalmente justo?”
“Claro”, dijo el guerrero orco. “Ya te lo había dicho antes, este juego es de pago por tiempo puro. Dentro del juego hay igualdad absoluta, todo se consigue con el esfuerzo de uno mismo: equipo, monedas de oro, esas cosas. Aunque el oro se puede cambiar por dinero real, la mejora que te da el oro a ti mismo es mínima.”
“Ah…”
El mago no-muerto no entendía del todo, pero parecía impresionado. Mató a dos monstruos más y preguntó: “Oye, ¿y esto qué es?”
El guerrero orco vio el mensaje del sistema y se quedó boquiabierto: “¡¡No mames!! ¡¡La receta de la Serpiente de Viento Deliciosa!”
El mago no-muerto estaba confundido: “¿Es buena? No le sé mucho.”
El guerrero orco casi se golpeaba el pecho de la frustración, porque antes, para ahorrarse problemas, había cambiado el modo de reparto a recolección libre. Si hubiera sido reparto grupal, podría haber tirado los dados…
“¡No solo es buena, es buenísima! ¡Esa cosa en la casa de subastas se vende por al menos 500 de oro! ¡Casi alcanza para cambiar una tarjeta de juego!”
El guerrero orco miraba con anhelo el mensaje del sistema sobre la receta de la Serpiente de Viento Deliciosa, casi babeando.
La envidia me separa las paredes celulares, la envidia me hace mitosis…
Pensar que su personaje principal, el sacerdote, todavía no había juntado las 1000 de oro para comprar el caballo de las mil monedas… Si tuviera ese plano, de repente tendría 500 de oro en la bolsa…
El precio de la tarjeta de juego en la versión VR de *World of Warcraft* era de 200 pesos. Convertido a oro, variaba según el servidor; en general, cuanto más antiguo el servidor, más oro había acumulado la gente y más barato era el precio del oro.
Si hubiera sido un personaje secundario desconocido, el guerrero orco habría hecho todo lo posible por engañarlo para que le vendiera la receta barata, por ejemplo, ofreciéndole 50 o 100 de oro para comprársela y luego revenderla. El personaje secundario no revisaría la casa de subastas ni sabría el precio real, y probablemente la vendería.
Pero ese mago no-muerto era su amigo en la vida real. Si le estafaba la receta, cuando el mago descubriera su valor en la casa de subastas, tal vez iría a buscarlo con un cuchillo en la vida real…
Así que, ¿qué podía hacer? El guerrero orco solo podía sangrar por dentro y desearle lo mejor a su buen amigo en silencio.
El mago no-muerto insistía: “¿En serio? ¿Qué tiene de bueno ese plano? ¿No es solo para hacer comida?”
El guerrero orco no quería decir ni una palabra, pero al ver que el mago preguntaba con tanta sinceridad, tragó saliva y aguantó el dolor de la separación celular para explicarle con paciencia:
“La Serpiente de Viento Deliciosa sirve principalmente para cambiar tu apariencia, te vuelves un ninja humano o un noble. En la Horda, muchos orcos, troles y tauren no están contentos con su aspecto y comen esa serpiente. Piensa: si tienes esta receta, es como tener un árbol de dinero. Haces unos cuantos lotes de Serpiente de Viento Deliciosa, los pones en la casa de subastas, y se venden rapidísimo.”
“Lo clave es que la tasa de drop es bajísima. Muchos calculan que el drop es como de una entre mil. La última vez, con mi sacerdote principal, estuve tres horas en las Tierras Áridas y ni una sola vi…”
El mago no-muerto dijo, entendiendo a medias: “Ah.”
El guerrero orco siguió explicando: “Además, esto se puede poner en la casa de subastas neutral y venderlo a jugadores de la Alianza, ¡y el precio es altísimo! Porque en la Alianza casi no hay personajes de bajo nivel haciendo misiones en las Tierras Áridas. Si un enano o un gnomo quiere esta receta, le cuesta mucho más que a la Horda.”
El mago no-muerto dijo alegremente: “Entonces, ahora que tengo esta receta, ya tengo el dinero para el caballo de nivel 40, ¿verdad?”
El guerrero orco suspiró: “No solo el caballo de nivel 40, hasta podrías comprarte equipo morado, como el Bastón de Jordan o algo así…”
El mago no-muerto al principio no le daba importancia, pero al oír la explicación del guerrero, sintió un poquito de emoción.
“¿En serio? Qué bien. Oye, ¿cómo que cayó otro?”
Al guerrero orco casi se le salen los ojos. Revisó el mensaje del sistema y, efectivamente, el mago no-muerto ni siquiera había terminado de hablar y ya había dropeado otro…
El mago no-muerto recogió el segundo plano con una sonrisa: “¡Ahora sí tengo el caballo de las mil monedas! Lástima que apenas soy nivel 16. Ay, ¿cuándo llegaré al 60? Qué emoción… Oye, ¿por qué saliste del grupo? ¿Ya no vas a subir el personaje secundario conmigo?”
El guerrero orco: “Eh… la hermandad me llamó para una actividad, voy a usar mi personaje principal.”
El mago no-muerto miró la hora: “No mames, son casi las 4 de la madrugada, ¿qué actividad a esta hora? ¡Oye, no te vayas!”
El guerrero orco estaba llorando por dentro, con ganas de darse unas cuantas cachetadas.
¿Y yo antes decía que este juego era totalmente justo?
¡Justo un carajo!
¡Igualdad un carajo!
Mi personaje principal, el sacerdote, le eché horas y horas hasta llegar al 60, cosiendo bolsas con tela para vender, desencantando materiales de encantamiento para vender, sufriendo en mazmorras, arrimándome al mago de la hermandad para matar monstruos y juntar oro, y hasta ahora no tengo ni el caballo de las mil monedas, ni siquiera el trasero del caballo.
¿Y este wey, jugando un personaje secundario, de repente dropea dos recetas de la Serpiente de Viento Deliciosa?
¿Y al venderlas se embolsa mil de oro?
¿¡Este puto juego todavía se puede jugar!?
¡Juego de mierda!
El guerrero orco cambió silenciosamente su firma: “¡Perros europeos, no hay quien los acabe!”
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