Chapter 2188: Pistas Útiles

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Chapter 2188: Pistas Útiles

La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas, proyectando sombras irregulares sobre el suelo de la habitación. Xu Huo permanecía sentado junto a la ventana, con la mirada fija en el horizonte nocturno de la ciudad.

—¿Encontraste algo? —preguntó Carol, entrando con una taza de café humeante.

Xu Huo negó con la cabeza, pero sus ojos delataban que estaba procesando información.

—El simulador de área no jugable tiene demasiadas variables. Pero hay algo interesante —dijo, girándose para mirarla—. Los datos que recolecté del laboratorio azul profundo no coinciden con los registros oficiales del gobierno del juego.

Carol frunció el ceño, sentándose frente a él.

—¿Qué quieres decir?

—Hay un desfase temporal en los registros. Como si alguien hubiera manipulado las fechas de los experimentos —explicó Xu Huo, sacando un pequeño dispositivo de su bolsillo—. El doctor Duo'er dejó notas cifradas en el sistema. Logré descifrar parte de ellas.

—¿Y qué dicen?

—Mencionan un proyecto paralelo. Algo que no está en los archivos oficiales —dijo Xu Huo, sus dedos rozando el borde del dispositivo—. Se llama "El Ojo del Muerto".

Carol se inclinó hacia adelante, interesada.

—¿Relacionado con el ojo de platino?

—Posiblemente. Pero hay más —continuó Xu Huo—. Los experimentos no solo involucraban a súper evolucionadores. También había sujetos de prueba que no eran jugadores.

—¿Gente común? —preguntó Carol, sorprendida.

—Peor. Eran personas que nunca habían entrado al juego. Civiles del mundo real.

El silencio se instaló entre ellos. Carol procesó la información, su expresión volviéndose sombría.

—Eso viola todas las reglas del juego —dijo finalmente—. El gobierno del juego nunca ha intervenido directamente con no jugadores.

—Exactamente. Por eso lo mantuvieron en secreto —dijo Xu Huo—. Pero el doctor Duo'er dejó pistas. Quería que alguien las encontrara.

—¿Por qué haría eso? —preguntó Carol.

—Quizás quería redención. O quizás quería venganza —respondió Xu Huo, encogiéndose de hombros—. No importa su motivo. Lo que importa es que estas pistas nos llevan a un lugar específico.

—¿Dónde?

Xu Huo guardó el dispositivo y se levantó.

—Al hospital diecisiete. Hay un ala subterránea que no aparece en ningún mapa oficial.

Carol lo miró con preocupación.

—¿Estás seguro de que quieres ir allí? Podría ser una trampa.

—Todo podría ser una trampa —respondió Xu Huo con una sonrisa leve—. Pero si hay respuestas sobre el ojo de platino y la verdadera naturaleza del juego, necesito encontrarlas.

—Entonces iré contigo —dijo Carol, levantándose también.

Xu Huo negó con la cabeza.

—No. Necesito que te quedes aquí y vigiles a la familia Field. Si algo sale mal, serás mi respaldo.

Carol dudó, pero finalmente asintió.

—Está bien. Pero ten cuidado. No quiero tener que explicarle a Carmen por qué su aliado favorito terminó muerto.

Xu Huo sonrió ante el comentario.

—No pienso morir tan fácilmente. Todavía tengo demasiadas preguntas sin responder.

Se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo antes de salir.

—Ah, y una cosa más —dijo, volviéndose—. Si no regreso en tres días, asume que estoy muerto y ve a buscar al maestro Solan. Él sabrá qué hacer.

—¿El maestro Solan? —preguntó Carol, confundida—. ¿Qué tiene que ver él con todo esto?

—Digamos que tiene información privilegiada sobre el hospital diecisiete —respondió Xu Huo crípticamente—. Información que podría salvar el mundo, o destruirlo. Depende de quién la use primero.

Con esas palabras, salió de la habitación, dejando a Carol con más preguntas que respuestas.

La noche envolvía la ciudad mientras Xu Huo se deslizaba por las calles desiertas. El hospital diecisiete se alzaba en el distrito este, un edificio antiguo que había sido abandonado durante años. Pero Xu Huo sabía que las apariencias engañaban.

Se detuvo frente a la entrada principal, observando el edificio con atención. Las ventanas estaban selladas con tablones, y la puerta principal estaba cubierta de cadenas oxidadas. Pero había algo más, algo que solo un súper evolucionador espacial podía detectar.

Una distorsión en el espacio.

—Interesante —murmuró para sí mismo, extendiendo su mano hacia la puerta.

Su poder espacial se activó, y la realidad frente a él se dobló. La puerta oxidada se desvaneció, revelando un pasillo limpio y bien iluminado que no debería existir.

—Así que esto es lo que el doctor Duo'er quería ocultar —dijo Xu Huo, entrando al pasillo.

El interior era completamente diferente al exterior abandonado. Las paredes estaban cubiertas de paneles metálicos brillantes, y el suelo emitía un suave resplandor azul. Luces LED iluminaban el camino, guiándolo hacia las profundidades.

Caminó en silencio, sus sentidos alerta ante cualquier peligro. Pero no encontró resistencia. Era como si el lugar lo estuviera esperando.

Finalmente, llegó a una puerta de acero con un panel de acceso. En el centro del panel, había una inscripción:

"Para aquel que busca la verdad más allá de todo."

Xu Huo reconoció la frase. Era el nombre de una de las habilidades de la verdad: "La Verdad lo Supera Todo". El doctor Duo'er había dejado este mensaje específicamente para alguien con esa habilidad.

—Así que sabía que yo vendría —murmuró, colocando su mano sobre el panel.

El sistema reconoció su firma espacial, y la puerta se abrió con un silbido hidráulico.

Detrás de la puerta, encontró una sala de archivos. Estantes metálicos se extendían hasta el techo, llenos de carpetas y documentos. En el centro de la sala, había una mesa con un proyector holográfico.

Xu Huo se acercó a la mesa y activó el proyector. Una imagen tridimensional apareció frente a él: un diagrama complejo que mostraba conexiones entre diferentes experimentos.

—Esto es... —comenzó, pero se detuvo al ver algo inesperado.

En el diagrama, había un nombre que no esperaba encontrar: Asis Werner.

—¿El padre de Carol? —murmuró, frunciendo el ceño—. ¿Qué tiene que ver con todo esto?

Siguió examinando los documentos, encontrando más conexiones. El proyecto del ojo del muerto no era solo sobre el ojo de platino. Involucraba algo mucho más grande.

Algo que podría cambiar el equilibrio de poder en todo el juego.

—Necesito llevar esto de vuelta —dijo Xu Huo, comenzando a recopilar los archivos más importantes.

Pero cuando se giró para salir, se encontró con una figura bloqueando la puerta.

—Sabía que vendrías —dijo la figura, con una voz que era a la vez familiar y perturbadora—. El doctor Duo'er siempre dijo que serías tú quien encontraría esto.

Xu Huo tensó su cuerpo, preparándose para el combate.

—¿Quién eres? —preguntó, su mano rozando su cuchilla espacial.

La figura dio un paso adelante, revelando su rostro bajo la luz.

—Alguien que ha estado esperando este momento durante mucho tiempo.

Xu Huo entrecerró los ojos, reconociendo al hombre frente a él.

—Tú... —comenzó, pero fue interrumpido por un ataque repentino.

El espacio a su alrededor se distorsionó, y Xu Huo se vio obligado a activar su barrera espacial para protegerse.

—Impresionante reflejo —dijo el hombre, sonriendo—. Pero no será suficiente.

La batalla en el hospital diecisiete había comenzado, y con ella, la verdad sobre el ojo del muerto finalmente saldría a la luz.