Chapter 2181: Abriendo Tu Cráneo
El pasillo del hospital estaba en silencio, solo se escuchaba el sonido de los pasos de Xu Huo sobre el piso de mármol. La luz blanca de las lámparas fluorescentes caía sobre su rostro, proyectando una sombra alargada detrás de él.
Se detuvo frente a la puerta de la sala de tratamiento. En la placa de metal colgada en la puerta estaban grabadas las palabras "Sala de Tratamiento 3". Empujó la puerta y entró.
Dentro, el Doctor Zhang estaba de pie junto a la camilla, con los guantes de goma puestos y los instrumentos quirúrgicos brillando bajo la luz. Al ver entrar a Xu Huo, levantó la vista y asintió ligeramente.
—¿Está listo? —preguntó el Doctor Zhang mientras ajustaba el bisturí en su mano.
Xu Huo asintió y se acercó a la camilla. Sobre ella yacía un hombre de mediana edad, con los ojos cerrados y el pecho subiendo y bajando suavemente. Su respiración era estable, como si estuviera profundamente dormido.
—El sedante durará aproximadamente una hora —dijo el Doctor Zhang mientras señalaba la cabeza del hombre—. Durante este tiempo, podemos realizar el procedimiento sin que sienta nada.
Xu Huo observó la cabeza del hombre. Su cabello había sido afeitado, dejando al descubierto el cuero cabelludo pálido. Las venas azuladas eran apenas visibles bajo la piel.
—¿Está seguro de que esto funcionará? —preguntó Xu Huo.
El Doctor Zhang sonrió y tomó un instrumento metálico de la bandeja. Tenía una punta fina y alargada, similar a una aguja, pero con un extremo ligeramente curvado.
—He realizado este procedimiento muchas veces —respondió mientras acercaba el instrumento al cráneo del hombre—. La técnica consiste en abrir una pequeña abertura en el hueso y acceder directamente al tejido cerebral. Es delicado, pero efectivo.
—¿Y qué es exactamente lo que busca? —preguntó Xu Huo, cruzando los brazos.
—Información —dijo el Doctor Zhang mientras presionaba el instrumento contra el cráneo—. Este hombre ha estado en contacto con el grupo que estamos investigando. Su memoria contiene datos valiosos que no podemos obtener de otra manera.
El instrumento emitió un zumbido agudo. La punta comenzó a vibrar rápidamente, y el hueso del cráneo empezó a ceder bajo la presión. Un sonido crujiente, apenas perceptible, llenó la habitación.
Xu Huo observó en silencio. El Doctor Zhang trabajaba con precisión, sus movimientos eran fluidos y seguros. Después de unos minutos, retiró el instrumento y dejó al descubierto una pequeña abertura circular en el cráneo.
—Ahora viene la parte delicada —murmuró el Doctor Zhang mientras tomaba otro instrumento, esta vez más delgado y flexible—. Necesito insertar esta sonda en el tejido cerebral y extraer los recuerdos específicos que necesitamos.
La sonda se deslizó suavemente a través de la abertura. El hombre en la camilla no mostró ninguna reacción, su respiración permaneció constante.
—¿Y qué hará con esos recuerdos? —preguntó Xu Huo.
—Los examinaré —respondió el Doctor Zhang mientras ajustaba un pequeño dispositivo conectado a la sonda—. Buscaré cualquier información sobre el paradero del grupo, sus planes, sus contactos. Todo lo que pueda ser útil.
La pantalla del dispositivo comenzó a parpadear, mostrando líneas de datos que se desplazaban rápidamente. El Doctor Zhang frunció el ceño.
—Interesante —murmuró—. Hay algo aquí que no esperaba.
—¿Qué es? —preguntó Xu Huo, acercándose.
—Este hombre no es quien dice ser —dijo el Doctor Zhang, señalando la pantalla—. Su identidad es falsa. En realidad, es un agente encubierto de otro grupo. Y parece que ha estado enviando información a ambas partes.
Xu Huo entrecerró los ojos.
—¿Un doble agente?
—Exactamente —confirmó el Doctor Zhang—. Y lo que es más interesante, parece que ha estado manipulando a ambos lados para sus propios fines. No sé cuáles son, pero puedo intentar extraer más información.
—Hágalo —dijo Xu Huo.
El Doctor Zhang asintió y ajustó la sonda. La pantalla del dispositivo mostró nuevas líneas de datos, más complejas que las anteriores. El hombre en la camilla comenzó a moverse ligeramente, como si estuviera teniendo un sueño inquieto.
—Está resistiendo —dijo el Doctor Zhang, frunciendo el ceño—. Su subconsciente está tratando de bloquear el acceso a ciertos recuerdos.
—¿Puede superarlo? —preguntó Xu Huo.
—Puedo intentarlo, pero hay un riesgo —respondió el Doctor Zhang—. Si fuerzo demasiado, podría dañar su cerebro permanentemente. O incluso matarlo.
Xu Huo guardó silencio por un momento, luego dijo:
—Hágalo. Necesitamos esa información.
El Doctor Zhang asintió y aumentó la intensidad de la sonda. El hombre en la camilla comenzó a retorcerse, su respiración se volvió errática. Un sonido gutural escapó de su garganta.
—Está entrando en una fase de resistencia activa —dijo el Doctor Zhang, con la voz tensa—. Necesito más tiempo.
La pantalla del dispositivo parpadeó violentamente. De repente, el hombre abrió los ojos. Sus pupilas estaban dilatadas, y su mirada era salvaje.
—¡No! —gritó, intentando incorporarse—. ¡No pueden hacer esto!
El Doctor Zhang lo sujetó con firmeza, presionándolo contra la camilla.
—Sujételo —le dijo a Xu Huo.
Xu Huo se acercó y presionó los hombros del hombre contra la camilla. El hombre forcejeó, pero no pudo liberarse.
—¡Suélteme! —gritó, con la voz llena de pánico—. ¡No saben lo que están haciendo!
—¿Y qué estamos haciendo? —preguntó Xu Huo con calma—. ¿Qué es lo que no sabemos?
El hombre lo miró con los ojos desorbitados.
—Hay cosas que no deben saberse —dijo, con la voz temblorosa—. Cosas que cambiarían todo. Si las descubren, será peor para todos.
—Eso es exactamente lo que necesitamos saber —dijo Xu Huo—. Doctor, continúe.
El Doctor Zhang ajustó la sonda nuevamente. El hombre gritó, su cuerpo arqueándose en un espasmo violento. Luego, de repente, se quedó inmóvil.
—¿Qué pasó? —preguntó Xu Huo.
El Doctor Zhang revisó el dispositivo y frunció el ceño.
—Ha perdido el conocimiento —dijo—. Pero logré extraer parte de la información antes de que colapsara.
—¿Qué información?
El Doctor Zhang examinó los datos en la pantalla.
—Parece que este hombre estaba trabajando para un grupo llamado "La Sociedad de la Espada Sagrada" —dijo—. Pero también tenía conexiones con el Gobierno del Juego. Y hay algo más...
—¿Qué?
—Menciones a un lugar llamado "Ciudad de los Naipes" —dijo el Doctor Zhang—. Y a una persona llamada "El Rey". No tengo más detalles, pero parece ser alguien importante.
Xu Huo guardó silencio por un momento, procesando la información.
—¿Puede extraer más? —preguntó.
El Doctor Zhang negó con la cabeza.
—No sin arriesgar su vida. Y en su estado actual, no sobreviviría a otro intento.
Xu Huo miró al hombre inconsciente en la camilla.
—Entonces lo dejaremos así —dijo—. Pero asegúrese de que no despierte hasta que hayamos terminado con esto.
El Doctor Zhang asintió y tomó una jeringa de la bandeja.
—Le administraré otro sedante —dijo—. No despertará por al menos doce horas.
Mientras el Doctor Zhang inyectaba el sedante, Xu Huo se volvió hacia la puerta.
—Necesito informar esto a los demás —dijo—. La Sociedad de la Espada Sagrada y el Rey. Puede que tengamos que visitar la Ciudad de los Naipes.
Salió de la sala de tratamiento y caminó por el pasillo. La luz blanca de las lámparas fluorescentes caía sobre su rostro, proyectando una sombra alargada detrás de él. El sonido de sus pasos resonaba en el silencio del hospital.
Al final del pasillo, una figura esperaba. Era la mujer de pelo corto, apoyada contra la pared con los brazos cruzados.
—¿Encontraste algo? —preguntó.
Xu Huo asintió.
—Suficiente —dijo—. Tenemos un nuevo objetivo. La Ciudad de los Naipes.
La mujer de pelo corto arqueó una ceja.
—¿La Ciudad de los Naipes? ¿Qué hay allí?
—Alguien llamado "El Rey" —respondió Xu Huo—. Y posiblemente, respuestas a algunas preguntas que hemos estado haciendo.
La mujer de pelo corto guardó silencio por un momento, luego asintió.
—Entonces vamos —dijo—. Pero primero, necesitamos prepararnos. La Ciudad de los Naipes no es un lugar fácil de infiltrar.
Xu Huo sonrió levemente.
—Nunca lo es —dijo—. Pero eso no nos ha detenido antes.
Caminaron juntos hacia la salida del hospital, dejando atrás la sala de tratamiento donde el hombre inconsciente yacía en la camilla, con la pequeña abertura en su cráneo aún expuesta, esperando ser cerrada.