Capítulo 37: A Fuya es mi cuñada mayor
Zhang Ruochen estaba sentado con las piernas cruzadas en el centro de la cueva de piedra, con la espalda recta y una postura firme. Frente a él, flotaba el Diagrama del Yin y Yang del Tai Chi, que giraba lentamente, emitiendo una tenue luz dorada y plateada.
De repente, abrió los ojos y una luz afilada brilló en sus pupilas. Extendió la mano y la Palma del Dragón y el Elefante Prajna golpeó hacia adelante. Una fuerza invisible se extendió, haciendo que las paredes de roca a su alrededor temblaran ligeramente.
—El Camino Divino Sin Límites finalmente ha alcanzado la Gran Perfección —murmuró para sí mismo, con un leve rastro de alegría en su tono.
En ese momento, una figura se movió fuera de la cueva. Era una mujer de unos veintitantos años, con una túnica blanca como la nieve y una cinta de jade atada a su cintura, con una apariencia elegante y noble. Era A Fuya.
—¿Hermano menor Zhang, has logrado un avance? —preguntó A Fuya con una sonrisa, entrando.
Zhang Ruochen asintió ligeramente y dijo:
—Hermana mayor A Fuya, ¿qué asunto te trae aquí?
A Fuya se detuvo, con una expresión seria en su rostro:
—Hermano menor, he recibido noticias de que la Organización de la Medida ha enviado a alguien al Reino Kunlun, al parecer para investigar el paradero del Mapa del Árbol Divino Qiankun. Debemos tener cuidado.
Zhang Ruochen frunció el ceño ligeramente:
—La Organización de la Medida... estos tipos realmente no se rinden. Pero no importa, el Mapa del Árbol Divino Qiankun ya está en mi Mar de Qi, y no es fácil que lo encuentren.
—Aun así, no debemos bajar la guardia —dijo A Fuya con seriedad—. Además, he oído que Shang Zihong también ha aparecido en el Reino Kunlun, y parece que está aliado con la Organización de la Medida.
Al escuchar el nombre de Shang Zihong, los ojos de Zhang Ruochen se volvieron fríos:
—Shang Zihong... ese bastardo, si se atreve a venir, le haré pagar todas las deudas de una vez.
A Fuya suspiró suavemente:
—Hermano menor, sé que tienes un gran rencor contra Shang Zihong, pero ahora no es el momento de actuar precipitadamente. La Organización de la Medida tiene un poder oculto profundo, y si nos enfrentamos a ellos directamente, temo que no será beneficioso para nosotros.
—Hermana mayor, tienes razón —Zhang Ruochen recuperó la compostura—. Primero debemos estabilizar nuestra fuerza y luego buscar la oportunidad de contraatacar.
A Fuya asintió con satisfacción:
—Puedes pensar así, es lo mejor. Por cierto, he oído que la Emperatriz Chi Yao también ha estado activa en el Reino Kunlun recientemente, y parece estar buscando algo.
Zhang Ruochen se sorprendió:
—¿Chi Yao? ¿Qué está buscando?
—No lo sé con certeza —dijo A Fuya negando con la cabeza—. Pero según tengo entendido, podría estar relacionado con el Linaje de la Espada que Toca el Cielo.
—¿El Linaje de la Espada que Toca el Cielo? —Zhang Ruochen reflexionó profundamente—. Ese es el legado del Santo Monje Sumeru, y tiene una conexión profunda conmigo. Si Chi Yao realmente está buscando eso, temo que no sea algo bueno.
—Así que debemos actuar con rapidez —dijo A Fuya—. He localizado aproximadamente el paradero del Linaje de la Espada que Toca el Cielo, en el Reino Guanghan.
—¿Reino Guanghan? —Zhang Ruochen se levantó—. Entonces partiremos de inmediato.
—Espera —A Fuya lo detuvo—. El Reino Guanghan no es un lugar común; está custodiado por el Clan Fénix, y la fuerza de su jefe, Feng Caiyi, es profunda e impredecible. Si vamos así, temo que será difícil tener éxito.
—¿Feng Caiyi? —Zhang Ruochen entrecerró los ojos—. He oído que es una figura de nivel de Era Cósmica, con un poder extraordinario. Pero el Linaje de la Espada que Toca el Cielo es demasiado importante para mí, debo conseguirlo.
A Fuya sonrió ligeramente:
—Hermano menor, no te preocupes. Tengo un plan que podría permitirnos entrar en el Reino Guanghan sin ser detectados.
—¿Hermana mayor, por favor, dime? —Zhang Ruochen preguntó con interés.
A Fuya se acercó y, bajando la voz, dijo:
—He oído que dentro del Clan Fénix hay facciones divididas, y Feng Caiyi no es la única que tiene el control. Podemos empezar por los jóvenes del Clan Fénix, buscar un punto de apoyo y luego actuar en consecuencia.
—Buena idea —Zhang Ruochen asintió—. Pero, ¿cómo contactamos con los jóvenes del Clan Fénix?
—Déjame eso a mí —dijo A Fuya con confianza—. Tengo algunos contactos en el Clan Fénix, y puedo arreglar una reunión.
—Entonces, todo queda en manos de la hermana mayor —Zhang Ruochen juntó las manos en señal de agradecimiento.
A Fuya agitó la mano:
—Somos hermanos y hermanas, no hace falta tanta cortesía. Prepárate, partiremos dentro de tres días.
Dicho esto, A Fuya se dio la vuelta y salió de la cueva de piedra, desapareciendo rápidamente.
Zhang Ruochen se quedó solo en la cueva, con una mirada profunda en sus ojos. Sabía que el viaje al Reino Guanghan sería peligroso, pero para obtener el Linaje de la Espada que Toca el Cielo y aumentar su fuerza, estaba dispuesto a correr el riesgo.
Tres días después, Zhang Ruochen y A Fuya partieron juntos, dirigiéndose hacia el Reino Guanghan.