28. D404ME
El interior del Templo del Destino estaba en completo caos.
La batalla entre Zhang Ruochen y el Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas había despertado a innumerables figuras poderosas. En lo profundo del templo, un anciano de rostro demacrado abrió lentamente los ojos. Sus pupilas eran como dos pozos sin fondo, capaces de tragarse la luz misma.
"¿El Heredero del Tiempo y el Espacio ha vuelto a aparecer?"
La voz del anciano era ronca, como si hubiera estado sellado durante incontables eras.
A su lado, un joven vestido con una túnica negra se inclinó respetuosamente: "Gran Anciano, la batalla en el exterior ya ha despertado a varios Soberanos Divinos. ¿Deberíamos intervenir?"
El Gran Anciano negó con la cabeza: "No hay prisa. Ese chico, Zhang Ruochen, no es tan fácil de matar. Ya que se atrevió a aparecer en el Templo del Destino, debe tener algún as bajo la manga."
En ese momento, en el campo de batalla, Zhang Ruochen y el Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas ya habían intercambiado miles de golpes. El espacio a su alrededor estaba completamente distorsionado, y las Reglas del Camino Sagrado se retorcían como serpientes locas.
"Puño del Rey Inamovible de la Luz — ¡Rompe el Cielo!"
Zhang Ruochen rugió, y su puño derecho estalló con una luz dorada cegadora. Innumerables runas divinas se condensaron en su puño, formando un poder destructivo que podía aplastar montañas y mares.
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas sonrió con desdén: "¿Solo esto? ¡Qué decepcionante!"
Levantó una mano y una palma negra como tinta se extendió, bloqueando el puño de Zhang Ruochen.
¡Boom!
Una explosión ensordecedora sacudió el cielo y la tierra. Las ondas de choque se extendieron en todas direcciones, derribando a muchos cultivadores del Templo del Destino que observaban desde lejos.
Zhang Ruochen retrocedió cientos de metros, su sangre hirviendo. Pero una sonrisa apareció en la comisura de sus labios.
"Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas, ¿crees que he estado todo este tiempo solo cultivando el Camino de la Espada?"
Mientras hablaba, una luz extraña brilló en la mano de Zhang Ruochen. Era un talismán antiguo, cubierto de marcas misteriosas.
"Esta es... ¡la Estela Contra los Dioses!"
La expresión del Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas cambió drásticamente. Sin dudar, activó su poder divino para retirarse.
Pero ya era demasiado tarde.
Zhang Ruochen activó el poder de la Estela Contra los Dioses. Una luz negra surgió del talismán, transformándose en innumerables cadenas que atraparon al Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas.
"¡Maldición! ¡Esta es realmente la Estela Contra los Dioses!"
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas rugió con furia, luchando con todas sus fuerzas. Pero las cadenas se volvían más apretadas cuanto más se resistía.
En la distancia, el Gran Anciano del Templo del Destino entrecerró los ojos: "Ese chico realmente tiene algo. La Estela Contra los Dioses es un artefacto que puede suprimir incluso a los Soberanos Divinos. Parece que el Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas está en problemas."
El joven de túnica negra preguntó en voz baja: "Gran Anciano, ¿deberíamos aprovechar esta oportunidad para tender una mano al Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas? Después de todo, él es un pilar importante de nuestro Templo del Destino."
"No", el Gran Anciano negó con la cabeza, "déjalos pelear. Cuanto más caótico, mejor. Así podremos ver qué cartas tiene realmente ese chico Zhang Ruochen."
En el campo de batalla, Zhang Ruochen controlaba la Estela Contra los Dioses, suprimiendo gradualmente al Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas.
"Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas, hoy será el día de tu muerte."
La mirada de Zhang Ruochen era fría. Sacó la Espada Antigua del Abismo Profundo, y una luz de espada cortó el cielo.
"¡Sueñas!"
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas rugió, y su cuerpo estalló con una luz negra. De repente, se dividió en nueve figuras, cada una con la misma aura poderosa.
"¡Nueve Muertes Extrañas — Técnica de la Separación del Cuerpo!"
Zhang Ruochen frunció el ceño. Esta técnica era famosa en el mundo demoníaco. Cada una de las nueve figuras tenía el poder de un cuerpo principal, y era extremadamente difícil distinguir cuál era la verdadera.
"Nueve figuras, ¿eh? Entonces las destruiré a todas."
Zhang Ruochen apretó el puño, y el poder de la Estela Contra los Dioses se expandió, atrapando a las nueve figuras al mismo tiempo.
"¡Hum, arrogante!"
Las nueve figuras del Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas atacaron al mismo tiempo, cada una usando un arte sagrado diferente. Por un momento, el cielo se oscureció, y el viento aulló.
Zhang Ruochen no retrocedió. Activó el Diagrama del Yin y Yang del Tai Chi, formando un escudo protector a su alrededor. Al mismo tiempo, blandió la Espada Antigua del Abismo Profundo, usando el Arte de la Espada del Tiempo.
"¡Espada Dos — Corte del Tiempo!"
La luz de la espada atravesó el cielo, distorsionando el flujo del tiempo. Las nueve figuras del Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas se ralentizaron de repente, como si estuvieran sumergidas en melaza.
"¿Qué? ¿Esto es... el poder del Tiempo?"
La expresión del Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas finalmente mostró pánico. Nunca esperó que Zhang Ruochen hubiera dominado el Camino del Tiempo hasta tal punto.
"¡Correcto! ¡Hoy, con mi espada, te enviaré al inframundo!"
Zhang Ruochen rugió, y la luz de la espada se intensificó, cortando directamente a tres de las figuras.
¡Puff! ¡Puff! ¡Puff!
Tres figuras explotaron, transformándose en niebla negra.
Pero las seis figuras restantes se unieron de repente, formando una figura gigante de decenas de metros de altura.
"Zhang Ruochen, me has enfurecido. ¡Prepárate para morir!"
La figura gigante levantó una mano, y una palma negra cubrió el cielo, aplastando hacia abajo.
Zhang Ruochen sintió una presión abrumadora, como si el cielo mismo estuviera cayendo. Sabía que este golpe contenía el poder completo del Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas, y no podía subestimarlo.
"Gran Traslación Espacial — ¡Muévete!"
Zhang Ruochen activó el poder del espacio, y su figura desapareció instantáneamente, apareciendo detrás de la figura gigante.
"¿Qué?"
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas se sorprendió. Nunca esperó que Zhang Ruochen pudiera usar el poder del espacio con tanta libertad.
"¡Espada Diez — Destrucción del Vacío!"
Zhang Ruochen aprovechó la oportunidad y lanzó su golpe más fuerte. La luz de la espada atravesó el vacío, cortando directamente la cintura de la figura gigante.
¡Boom!
La figura gigante se partió en dos, y el Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas dejó escapar un grito miserable. Su cuerpo real fue expulsado, manchado de sangre.
"¡Imposible! ¿Cómo puedes tener tanto poder?"
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas miró a Zhang Ruochen con incredulidad. Su cuerpo estaba gravemente herido, y su aura se debilitaba rápidamente.
Zhang Ruochen sonrió con indiferencia: "Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas, tu era ha terminado."
Levantó la Espada Antigua del Abismo Profundo, preparándose para dar el golpe final.
Pero en ese momento, una voz antigua y profunda resonó desde lo profundo del Templo del Destino.
"Joven, detente aquí."
Una figura anciana emergió lentamente de las sombras. Era el Gran Anciano del Templo del Destino.
Zhang Ruochen entrecerró los ojos, sintiendo una presión sin precedentes de este anciano.
"Gran Anciano del Templo del Destino, ¿quieres intervenir?"
El Gran Anciano negó con la cabeza: "No tengo intención de intervenir. Solo quiero recordarte que matar al Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas aquí no te traerá ningún beneficio. Al contrario, despertarás la ira de las Diez Grandes Fuerzas Oscuras."
Zhang Ruochen reflexionó por un momento, luego guardó la espada.
"Tienes razón. Hoy te perdono la vida."
Se dio la vuelta y se fue, desapareciendo en la oscuridad.
El Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas yacía en el suelo, jadeando. Miró la espalda de Zhang Ruochen con resentimiento en sus ojos.
"Zhang Ruochen, algún día te haré pagar el doble."
El Gran Anciano suspiró: "Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas, este chico ya no es lo que era. Te sugiero que te tomes un tiempo para recuperarte y no busques problemas por ahora."
Dicho esto, el Gran Anciano también desapareció en las sombras.
El Templo del Destino volvió a la calma, pero todos sabían que esta batalla era solo el comienzo. La tormenta que se avecinaba estaba a punto de envolver a todo el universo.