# 5. Karlking
En la vasta extensión del Mar Estelar del Inframundo, una flota de guerra de proporciones colosales avanzaba lentamente.
La nave insignia era tan grande como una ciudad, con formaciones brillantes grabadas en su casco negro como el carbón. En la proa, una bandera ondeaba con el emblema de un cráneo dorado con tres ojos — la bandera del Clan Yan del Abismo Oscuro.
Dentro de la cámara más profunda de la nave insignia, rodeado de runas divinas parpadeantes, un hombre de mediana edad estaba sentado con las piernas cruzadas. Su cabello era blanco como la nieve, pero su rostro era joven, sin una sola arruga. Llevaba una túnica negra bordada con hilos dorados, y una corona de hueso descansaba sobre su cabeza.
Este era Karlking, el legendario experto del Clan Yan del Abismo Oscuro, un Gran Santo del Reino Supremo que había vivido por incontables eras.
De repente, abrió los ojos.
Dos rayos de luz divina atravesaron el espacio, iluminando toda la cámara. Las runas en las paredes comenzaron a vibrar, y el aire se volvió pesado como montañas.
"¿Ya llegamos?"
Su voz era profunda y resonante, como si viniera de las profundidades del inframundo.
Un anciano encorvado entró en la cámara y se arrodilló respetuosamente: "Gran Señor, hemos llegado a las afueras del Reino Xinghuan. Según los informes, el objetivo está en el planeta principal."
Karlking asintió lentamente. "Ese tal Zhang Ruochen... ha causado bastante revuelo últimamente."
"Según la inteligencia, es el heredero del tiempo y el espacio, discípulo del Santo Monje Sumeru. Su fuerza no debe subestimarse. Ya ha derrotado a varios Santos del Reino Supremo", informó el anciano.
Una sonrisa fría se dibujó en el rostro de Karlking. "Heredero del tiempo y el espacio... qué título tan impresionante. Pero en el Gran Reino Ilimitado, el talento no lo es todo. La verdadera fuerza es lo que importa."
Se puso de pie, y su aura se expandió como una marea. Todo el barco tembló ligeramente.
"Preparen la Matriz de Teletransporte Espacial. Iremos directamente al planeta principal de Xinghuan. Quiero ver con mis propios ojos qué tan especial es este joven."
El anciano dudó un momento: "Gran Señor, según las reglas del Templo del Destino, los expertos del Gran Reino Ilimitado no pueden intervenir directamente en los asuntos de los reinos inferiores..."
"¿Reglas?" Karlking soltó una risa sarcástica. "Las reglas son para los débiles. Cuando el Clan Yan del Abismo Oscuro decide moverse, ni siquiera el Templo del Destino puede detenernos."
Sacó una ficha de mando negra de su manga y la apretó. Instantáneamente, una poderosa energía espacial envolvió todo el barco.
"Además", continuó Karlking, "ese chico tiene el Mapa del Árbol Divino Qiankun. Ese tesoro pertenece a nuestro clan. Es hora de recuperarlo."
El anciano inclinó la cabeza: "Como ordene, Gran Señor."
Momentos después, un destello de luz cegadora envolvió la nave insignia, y toda la flota desapareció del Mar Estelar del Inframundo.
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En el planeta principal de Xinghuan, dentro de una antigua torre de observación, Zhang Ruochen estaba de pie junto a la ventana, mirando las estrellas distantes.
De repente, su expresión cambió.
Sintió una perturbación en el espacio, como si algo enorme estuviera atravesando las capas del universo hacia este lugar.
"¿Qué pasa?" preguntó Huang Yanchen, que estaba a su lado.
"Alguien está usando una Matriz de Teletransporte Espacial de alto nivel para llegar aquí", dijo Zhang Ruochen con los ojos entrecerrados. "Y no es cualquiera. La energía es... aterradora."
Huang Yanchen frunció el ceño. "¿El Clan Yan del Abismo Oscuro?"
"Probablemente." Zhang Ruochen apretó el puño. "Pensé que tendríamos más tiempo."
"¿Qué hacemos?"
"Prepárate para la batalla." Zhang Ruochen se dio la vuelta, su mirada firme. "Ya que vinieron hasta aquí, no podemos decepcionarlos."
Mientras hablaba, el cielo sobre Xinghuan se rasgó.
Una grieta espacial de miles de kilómetros de largo apareció, y de ella emergió una flota de guerra colosal. En el centro, la nave insignia negra emitía una presión abrumadora que hacía temblar todo el planeta.
Una voz retumbó desde la nave, resonando en los cielos:
"Zhang Ruochen, soy Karlking del Clan Yan del Abismo Oscuro. Entrégame el Mapa del Árbol Divino Qiankun y te dejaré vivir. De lo contrario..."
La voz se detuvo, pero la amenaza era clara.
En la torre de observación, Zhang Ruochen sonrió ligeramente. "Karlking... qué nombre tan pretencioso."
Extendió la mano, y la Espada Antigua del Abismo Profundo apareció en su puño.
"Vamos a ver quién es el verdadero rey aquí."