Capítulo 16: El conocimiento es poder

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Capítulo 16: El conocimiento es poder

Su Xiao examinó los numerosos materiales sobre la mesa de pruebas. La mayoría eran de atributo fuego o metal, y con solo verlos pudo deducir que la alquimia de Nicolás César se inclinaba hacia la bombología.
La alquimia tiene cientos de ramas: bombología, farmacología, biología, creación de familiares, análisis de gráficos vitales, combinación de mecánica y biología, entre otras.
Su Xiao se especializaba en bombología y farmacología, justo lo que coincidía con la dirección de investigación de Nicolás César.
—El tratamiento de los materiales es decente, en eso eres impecable. En cuanto a la mezcla y proporción, con todo respeto, tu técnica no es gran cosa.
—¡Mierda!
Nicolás César le arrebató el tubo de ensayo a Su Xiao, como si ese tubo fuera su tesoro más preciado.
—He investigado alquimia durante quince años, desde los dieciséis...
Nicolás César comenzó a presumir sus logros.
—Debe haber sido duro como aprendiz de alquimista, ¿verdad?
La simple frase de Su Xiao hizo que Nicolás César dejara de parlotear.
—Muy... duro.
Nicolás César suspiró, recordando su vida con el "maestro". En cierto modo, ese tipo no era realmente su mentor; solo era su mano de obra, encargado de procesar materiales. En cuanto a la bombología alquímica, la había aprendido a escondidas.
—Investigar por tu cuenta es un buen camino, pero no ignores algo: antes de hacerlo, primero debes dominar los fundamentos. Esa es la experiencia que innumerables alquimistas han acumulado día y noche. El valor del conocimiento a veces no es inferior al del poder. ¿No crees, Casar?
Las palabras de Su Xiao sumieron a Nicolás César en el silencio.
—Tienes razón, pero me llamo César, no Casar. "Casar" en gnomo significa caca de mono.
Dejando de lado lo peculiar del idioma gnomo, en ese momento César miraba a Su Xiao con una intensidad abrasadora, como si quisiera devorarlo vivo.
—¿Sabes... algo de bombología alquímica?
César tragó saliva, sus grandes ojos redondos fijos en Su Xiao.
—Sé...
—¿De verdad?!
César se levantó emocionado, tratando de agarrar la mano de Su Xiao, pero este retrocedió y César atrapó el aire.
—Sé... un poco.
El tono entrecortado de Su Xiao dejó a César atónito. En ese momento, la emoción de César era como la de alguien que gana la lotería de cinco millones, pero al ir a cobrar descubre que necesita pagar cinco millones uno de impuestos.
—¿Más o menos hasta qué nivel?
César respiró hondo para mantener la calma. Su Xiao no habló, solo tomó una receta arrugada de la mesa, la examinó un momento y comenzó a preparar el explosivo líquido descrito en ella.
Diez minutos después, una botella de explosivo líquido semielaborado estaba lista. Su Xiao podría haberlo perfeccionado, pero si lo hacía, llamaría la atención del ejército imperial, lo que probablemente lo sacaría del campo de batalla y podría olvidarse de méritos de guerra.
César sostuvo el tubo de ensayo como si fuera un tesoro, moviéndose con cuidado.
—Aunque tu nivel no llega al de mi maestro... es similar al mío.
Nicolás César sonrió forzadamente. En realidad sabía que Su Xiao tenía un nivel alquímico un poco más alto, pero no quería admitirlo. Más importante aún, César sintió una amenaza.
—Comparado con matar en el campo de batalla, no me gusta fabricar estas cosas. Es demasiado tedioso.
Al oír esto, los ojos de César se iluminaron.
—Entonces... ¿podrías decirme la receta adecuada del explosivo líquido? Esta, aunque no está terminada, con un tiempo de estudio podría perfeccionarla.
—Puedo.
La respuesta de Su Xiao fue inusualmente directa, tan directa que César no podía creerlo.
—¿De verdad?
—Claro, pero tengo una condición.
—¿Cuál?
César instintivamente acercó el soporte de tubos de ensayo hacia sí mismo. Su propiedad era sagrada e inviolable.
—Que no divulges que sé de alquimia. Eso me traería problemas innecesarios. Debes saber lo loca que es la alquimia.
—Sin problema.
Nicolás César estaba eufórico por dentro. Esto encajaba perfectamente con sus planes: no amenazaría su posición en la Legión Sangrienta y le permitiría dominar niveles más altos de bombología alquímica.
César extendió su mano, parecida a una rama seca. Su Xiao también extendió la suya. Se dieron la mano.
[Indicación: El cazador ha activado la afinidad personal del personaje importante de la Legión de Hierro, el intendente Nicolás César. Afinidad actual: 31.]
[Indicación: Afinidad 1-10 es primer encuentro, 10-60 es relación de amistad, 60-80 es amigo cercano, 80-100 en circunstancias específicas permite reclutar como sirviente o seguidor.]
Al ver esto, Su Xiao se sorprendió. Si la afinidad con un personaje femenino superaba los 80, ¿no podría... ya sabes?
Su Xiao miró a César, que sonreía mostrando sus dientes amarillos, y casi le da un puñetazo. Su orientación sexual era normal, y la afinidad con seres del mismo género era de amistad o servidumbre.
Antes de esto, Su Xiao no había encontrado información sobre afinidad. Era algo común entre los contratistas especializados en carisma. Cuanto mayor la afinidad con los personajes de la trama, más beneficios se obtenían. El carisma, como atributo sin capacidad de combate independiente que necesitaba combinarse con habilidades para mejorar la fuerza de combate, tenía sus ventajas.
Dejando de lado la aura asesina de Su Xiao, sus patéticos 6 puntos de carisma ya bastaban para ahuyentar a la mayoría de los personajes de la trama. Y unos cuantos mundos derivados atrás, su carisma estaba por debajo de 5.
Su Xiao suspiró. Al obtener algo, también se pierde algo. Desarrollar cuatro atributos simultáneamente ya lo convertía en un bicho raro entre los contratistas.
Tomando los materiales alquímicos a su lado, Su Xiao comenzó a explicarle a César conocimientos de bombología alquímica. Aunque no había visto esos materiales antes, la mayoría de las propiedades de los materiales para fabricar bombas eran similares: estabilizar el explosivo mientras se aumentaba su potencia y alcance.
Nicolás César se sentó erguido como un estudiante de primaria, escuchando con atención. En ese momento, ya no le importaba la dignidad de intendente. El conocimiento no tenía precio; la dignidad y la moral se podían recuperar cuando hicieran falta.
Mientras Su Xiao explicaba, las indicaciones del Paraíso Cíclico no paraban de aparecer.
[Afinidad del intendente Nicolás César +5.]
[Afinidad del intendente Nicolás César +8.]
[Afinidad del intendente Nicolás César +6.]
...
Después de media hora de explicación, la afinidad de César había alcanzado unos sorprendentes 95 puntos. Su Xiao no podía creerlo. ¿Acaso podía reclutar a César como sirviente o seguidor? Eso sería un gran negocio. Las habilidades personales de César no eran gran cosa, pero su puesto era alto.
El Paraíso Cíclico no mostró ninguna indicación, lo que hizo que Su Xiao sintiera que algo andaba mal. Quizás Nicolás César era más difícil de manejar de lo que parecía.
Su Xiao dejó de explicar sobre bombología alquímica. Nicolás César se quedó con ganas de más.
—César.
—¿Mmm?
—Esa rama de roble sagrado entre los suministros, ¿me la vendes más barata?
—Esto... no estaría bien.
César sonrió con malicia.
—¿Ah? ¿Entonces esos conocimientos de antes no valen nada?
Aunque Su Xiao solo había compartido una pequeña parte de la bombología alquímica, ese conocimiento no era algo que César pudiera descubrir por sí solo.