Capítulo: En el 99.99% de los casos, este extracto alquímico no es tóxico. No solo eso, sino que estimula enormemente la regeneración celular, pero esta regeneración no tiene límite, hasta que la vitalidad se agota. Si se absorbe junto con energía vital, el efecto es aún mejor.

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Capítulo: En el 99.99% de los casos, este extracto alquímico no es tóxico. No solo eso, sino que estimula enormemente la regeneración celular, pero esta regeneración no tiene límite, hasta que la vitalidad se agota. Si se absorbe junto con energía vital, el efecto es aún mejor.

El sacerdote, que caminaba por el pantano, se detuvo en seco y miró hacia la dirección de donde venía el rugido. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Hace un momento, tras entrar en contacto con el espíritu, había activado cierta habilidad suya. Vio una imagen: en ella, él mismo yacía encorvado sobre el agua lodosa del pantano, con la carne y la sangre agitándose por todo su cuerpo, mientras gritaba de dolor.

—Viejo amigo, sigues siendo puro músculo y nada de cerebro.

El sacerdote cambió de dirección, dispuesto a ir primero a eliminar a Gask, ya que este podría interferir en sus planes.

Media hora después, en el fangoso pantano, el sacerdote, con la ropa hecha jirones y el cuerpo cubierto de sangre, estaba sentado apoyado contra una enorme roca. Su aura estaba completamente oculta, y su expresión era de absoluta incredulidad. La razón de su estado tan lamentable era que el Gask actual era increíblemente fuerte, casi inmortal: si le destrozaban medio cuerpo, se regeneraba por completo en 0.5 segundos.

Un monstruo de más de seis metros de altura, con la piel grisácea, caminaba entre el agua lodosa. Sus músculos eran nudosos y robustos, sus garras afiladas parecían cuchillas de metal de medio metro de largo, y su boca estaba llena de colmillos, de la que goteaba una saliva amarillenta.

A una docena de metros de distancia, el sacerdote, sentado al pie de la gran roca, podía oír la respiración pesada de la bestia.

Plop, plop~

Con pies parecidos a los de un lagarto, pisó la roca. El monstruo de piel gris bajó la cabeza, miró al sacerdote recostado bajo la enorme piedra, y abrió la boca mostrando una sonrisa.

(Fin del capítulo)