Capítulo 544: Teléfono Celular, Trampa Mortal

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Capítulo 544: Teléfono Celular, Trampa Mortal

En el vasto y silencioso cielo estrellado, Ye Fan y los demás estaban sentados en la proa de la antigua nave de bronce, mirando el mar de estrellas que se extendía ante ellos. De repente, un objeto plateado y brillante cayó del cielo, emitiendo un leve zumbido mientras se acercaba a ellos.

—¿Qué es eso? —preguntó Pang Bo, frunciendo el ceño.

Ye Fan extendió la mano y atrapó el objeto. Era un dispositivo delgado y cuadrado, hecho de un material desconocido, con una superficie lisa como un espejo. En el centro, había un patrón extraño que parecía una flor o un símbolo antiguo.

—Parece... un teléfono celular —dijo Ye Fan, sorprendido.

—¿Un teléfono celular? ¿Aquí, en el espacio profundo? —Pang Bo se acercó, incrédulo. —Eso es imposible. Las señales de comunicación de la Tierra no pueden llegar tan lejos.

El Emperador Negro, acostado a un lado, levantó la cabeza y olfateó el aire. —Huele raro. Ese objeto tiene un rastro de energía de formación. No es un simple aparato de comunicación.

Ye Fan examinó el dispositivo con cuidado. La superficie era fría y lisa, y al presionar un botón lateral, la pantalla se iluminó de repente, mostrando un mensaje parpadeante: "Llamada entrante".

—¿Una llamada? —murmuró Ye Fan, intercambiando una mirada con Pang Bo.

—No contestes —dijo el Emperador Negro con seriedad. —Esto podría ser una trampa. En el vacío del espacio, algo tan fuera de lugar solo puede significar peligro.

Pero antes de que Ye Fan pudiera responder, sus dedos rozaron accidentalmente la pantalla, y la llamada se conectó. Una voz fría y mecánica resonó desde el dispositivo:

—Ye Fan, has caído en la trampa.

La voz era desconocida, pero llevaba una intención asesina inconfundible. De repente, el teléfono celular emitió un destello cegador, y ondas de energía comenzaron a emanar de él, formando un patrón complejo en el espacio circundante.

—¡Maldición! —gritó el Emperador Negro. —¡Es una matriz de teletransportación! ¡Nos están enviando a algún lugar!

Antes de que pudieran reaccionar, el espacio a su alrededor se distorsionó. Las estrellas se volvieron borrosas, y una fuerza invisible los envolvió, tirando de ellos hacia un vórtice de luz. Ye Fan sintió que su cuerpo se volvía ingrávido, y el mundo se desvaneció en un torbellino de colores.

Cuando la visión se aclaró, se encontraron en un lugar completamente diferente. Ya no estaban en el espacio abierto, sino en un paisaje desolado y oscuro. El cielo era de un gris plomizo, sin estrellas ni sol, y el suelo estaba cubierto de rocas negras y polvo. El aire era pesado, cargado con una energía opresiva.

—¿Dónde estamos? —preguntó Pang Bo, mirando a su alrededor con cautela.

—No lo sé, pero esto no es un lugar natural —respondió Ye Fan, frunciendo el ceño. —Siento una fuerte presencia de formaciones asesinas ocultas.

El Emperador Negro olfateó el suelo y luego levantó la cabeza. —Estamos en una zona de muerte. Alguien preparó esto con anticipación. Ese teléfono celular no era más que un cebo para atraernos aquí.

De repente, el suelo comenzó a temblar. Desde las grietas de las rocas negras, surgieron innumerables rayos de luz, formando una red de runas que se extendió por todo el cielo. Una voz antigua y profunda resonó desde todas direcciones:

—Ye Fan, Cuerpo Santo de la Raza Humana, has llegado al lugar de tu muerte. Esta es una trampa preparada especialmente para ti. Hoy, nadie te salvará.

—¿Quién eres? —preguntó Ye Fan en voz alta, su mirada fría.

—No importa quién soy. Lo que importa es que morirás aquí. —La voz se desvaneció, y la red de runas comenzó a activarse, liberando ondas de energía destructiva.

—¡Cuidado! —gritó el Emperador Negro, saltando hacia adelante y desplegando una barrera de luz para protegerlos.

Ye Fan apretó los puños, su Cuerpo Santo brillando con un resplandor dorado. —Si quieren matarme, tendrán que esforzarse más que esto.

La batalla estaba a punto de comenzar.