Capítulo 313: ¡Barriendo los Cuatro Polos!

⏱ ~5 minutos de lectura

Capítulo 313: ¡Barriendo los Cuatro Polos!

En el vasto cielo estrellado, Ye Fan estaba de pie, su cabello negro flotando como una cascada de tinta, sus ojos brillando con una luz divina. Frente a él, varios jóvenes supremos de las antiguas familias reales y clanes primordiales lo rodeaban, sus auras chocando y haciendo temblar el vacío.

—Ye Fan, hoy es el día de tu muerte —dijo uno de ellos, un joven con cuernos de dragón y escamas púrpuras, su voz como el rugido de truenos distantes.

Ye Fan sonrió con desdén. —¿Solo ustedes? ¿Dónde están los demás? Que vengan todos juntos, así ahorraré tiempo.

—¡Arrogante! —rugió otro, un ser envuelto en llamas doradas, sus ojos como soles ardientes. —Crees que porque has dominado el Reino de los Cuatro Polos puedes enfrentarte a todo el mundo. ¡Qué iluso!

Sin más palabras, Ye Fan extendió su mano y el Caldero de la Madre de Todas las Cosas apareció, girando lentamente sobre su palma, emitiendo un resplandor de color misterioso amarillo que hacía crujir el espacio circundante.

—Suficientes tonterías. Ya que han venido, quédense.

De repente, su figura se movió. Sin previo aviso, apareció frente al joven de escamas púrpuras, su puño brillando con luz dorada, el Puño de los Seis Reinos del Samsara estallando con un poder abrumador.

—¡Maldición! —El joven de escamas púrpuras se sorprendió, pero reaccionó rápidamente, levantando sus brazos cubiertos de escamas para bloquear.

*¡Boom!*

Un choque ensordecedor. El joven de escamas púrpuras fue enviado volando hacia atrás, sus brazos sangrando, sus escamas rotas. Su expresión cambió drásticamente. —¿Qué poder es este? ¡Ni siquiera mi cuerpo de dragón ancestral puede resistirlo!

—Todavía hay más —dijo Ye Fan con calma, y su figura parpadeó de nuevo, apareciendo detrás de otro joven supremo, el que estaba envuelto en llamas doradas.

—¡Cuidado! —gritó alguien.

Pero ya era demasiado tarde. Ye Fan extendió su mano, y cinco rayos de luz divina brotaron de sus dedos, cada uno como una espada celestial, atravesando directamente el cuerpo del joven de llamas doradas.

—¡Ahhh! —El joven gritó, su cuerpo siendo desgarrado por la luz divina, su sangre dorada salpicando por todas partes.

—¡Matenlo juntos! —gritó furioso el joven de escamas púrpuras, y los demás jóvenes supremos finalmente reaccionaron, atacando juntos.

Varias técnicas divinas estallaron, iluminando el cielo estrellado. Un joven con cuerpo de tigre blanco rugió, su garra estampando un sello celestial que aplastó el vacío. Otro, con cuerpo de serpiente dorada, escupió una espada de luz dorada que cortó el espacio.

Ye Fan no retrocedió. Su cuerpo brilló con luz dorada, el Cuerpo Dorado Indestructible activado, y chocó de frente contra los ataques.

*¡Dang! ¡Dang! ¡Dang!*

Sonidos metálicos resonaron. Los ataques de los jóvenes supremos golpearon su cuerpo, pero solo dejaron débiles marcas blancas, sin poder penetrar su defensa.

—¿Cómo es posible? —Los jóvenes supremos quedaron atónitos.

—Su cuerpo... ¿es más fuerte que un arma sagrada? —murmuró alguien.

Ye Fan sonrió con indiferencia. —¿Eso es todo? Entonces, es mi turno.

De repente, su aura explotó. Detrás de él, un fenómeno sobrenatural apareció: el Rey Inmortal Desciende de los Nueve Cielos, una figura divina de nueve capas de altura, con una corona en la cabeza, emanando una majestad que hacía temblar a todos los seres.

—¡Rey Inmortal Desciende! —exclamó alguien con horror. —¡Es el fenómeno sobrenatural del Cuerpo Santo!

Ye Fan levantó su mano, y la figura del Rey Inmortal detrás de él también levantó su mano, presionando hacia abajo. Una palma gigante cubrió el cielo, aplastando directamente a varios jóvenes supremos.

*¡Puf! ¡Puf! ¡Puf!*

Varias figuras escupieron sangre y fueron enviadas volando, sus cuerpos casi desgarrados.

—¡Retírense! —gritó el joven de escamas púrpuras, aterrorizado. —¡Este tipo es demasiado fuerte, no podemos enfrentarlo!

—¿Retirarse? —Los ojos de Ye Fan se volvieron fríos. —Ya que vinieron, quédense para siempre.

Su figura se movió de nuevo, esta vez usando el Secreto del Andar, su velocidad alcanzando el extremo. En un instante, apareció frente al joven de escamas púrpuras, su mano derecha formando un sello, el Gran Sello de la Mano del Vacío presionando hacia abajo.

—¡No! —El joven de escamas púrpuras rugió, activando su sangre ancestral, su cuerpo cubriéndose de escamas de dragón más brillantes, intentando resistir.

Pero todo fue en vano. El sello de Ye Fan cayó, y con un *¡crack!*, sus escamas se rompieron, su cuerpo se agrietó, y su alma fue directamente destruida.

—¡El jefe del clan dragón púrpura ha muerto! —Los demás jóvenes supremos palidecieron de miedo, sin atreverse a quedarse, huyendo en todas direcciones.

—¿Huir? —Ye Fan sonrió con desprecio. —El Secreto del Andar, ¡atrápenlos!

Su figura se dividió en varias sombras, persiguiendo a los fugitivos. En solo unos pocos respiros, varios gritos desgarradores resonaron, y todos los jóvenes supremos que habían venido a matarlo cayeron.

Ye Fan flotó en el cielo estrellado, su ropa manchada de sangre, pero su rostro tranquilo. Miró a su alrededor, y en la distancia, muchas figuras poderosas observaban en secreto, todas conmocionadas por su fuerza.

—Este chico... ¿realmente acaba de entrar en el Reino de los Cuatro Polos? —preguntó un anciano con voz temblorosa.

—Sí, y barrió a varios jóvenes supremos de las antiguas familias reales. ¡Este poder es aterrador!

—El Cuerpo Santo... después de tantos años, ¿finalmente va a levantarse de nuevo?

En ese momento, una voz fría resonó desde lejos: —Ye Fan, no te emociones demasiado. Esto es solo el comienzo.

Ye Fan entrecerró los ojos, mirando hacia la fuente de la voz. Vio a un joven de pie en la distancia, envuelto en una niebla púrpura, su aura profunda e insondable.

—¿Yin Tiande? —Ye Fan reconoció a la persona.

—Sí, soy yo —dijo Yin Tiande con calma. —Tu fuerza es impresionante, pero en el Camino Antiguo de la Raza Humana, hay demasiados monstruos. Hoy solo has matado a algunos peces pequeños. Los verdaderos peces grandes aún no han aparecido.

—No me importa —respondió Ye Fan con indiferencia. —Si vienen, los mataré.

—Buena determinación —Yin Tiande asintió ligeramente. —Pero recuerda, en este mundo, siempre hay cielos más allá de los cielos. No te confíes demasiado.

Dicho esto, su figura se desvaneció lentamente, desapareciendo en el cielo estrellado.

Ye Fan reflexionó por un momento, luego se dio la vuelta y se fue. Hoy, aunque había barrido a varios enemigos, sabía que esto era solo el comienzo. En el camino hacia el Dao, aún había innumerables desafíos esperándolo.

En la distancia, en una montaña divina, varios ancianos observaban esta escena, sus expresiones complejas.

—Este niño... realmente tiene el potencial para convertirse en un Gran Emperador —dijo uno de ellos en voz baja.

—Sí, pero el camino para convertirse en emperador está lleno de sangre. No sé si podrá llegar hasta el final —respondió otro.

—Observemos en silencio. Esta era... tal vez realmente presenciará el nacimiento de un nuevo Gran Emperador.