Capítulo 130: El Esclavo Insulta al Amo
Capítulo 131: ¡Acoso!
[Nota: La numeración de capítulos en la novela original a veces combina dos capítulos cortos en uno. Aquí se traducen ambos títulos.]
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**Capítulo 130: El Esclavo Insulta al Amo**
Ye Fan estaba sentado con las piernas cruzadas, meditando en silencio. Su cuerpo desprendía un resplandor dorado tenue, como si estuviera tallado en oro. A su alrededor, el Aliento Primordial de Todo fluía lentamente, entrando y saliendo de sus poros, refinando continuamente su cuerpo.
De repente, una voz grosera interrumpió su meditación.
—Oye, tú, el de la ropa andrajosa, ¿crees que puedes colarte aquí solo porque tienes un poco de fuerza? —Un joven de rostro pálido y mirada arrogante lo señalaba con el dedo, rodeado de varios seguidores.
Ye Fan abrió los ojos y miró fríamente al que hablaba. Era un discípulo del Clan Ji, y por su actitud, debía tener cierto estatus en el clan.
—¿Qué quieres? —preguntó Ye Fan con indiferencia.
—¿Qué quiero? —El joven soltó una risa sarcástica—. Este es el territorio del Clan Ji. Tú, un forastero, ¿cómo te atreves a ocupar nuestro lugar de cultivo sin permiso? ¿Acaso no sabes las reglas?
Ye Fan frunció el ceño. Acababa de llegar a este lugar y no conocía bien las normas del Clan Ji. Sin embargo, la actitud arrogante del otro le resultaba molesta.
—Soy invitado de Ji Ziyue. Ella me trajo aquí —respondió Ye Fan con calma.
—¿Ji Ziyue? —El joven se sorprendió un momento, pero luego mostró una expresión aún más despectiva—. ¿Esa chica que siempre anda por ahí? Ella no tiene derecho a traer forasteros al clan. Además, tú, un mendigo, ¿crees que eres digno de ser su invitado?
Las palabras del joven encendieron la ira de Ye Fan. Ji Ziyue era su amiga, y no permitiría que nadie la insultara.
—Retira lo que dijiste —dijo Ye Fan con voz fría, una presión invisible emanando de él.
—¿Retirarlo? —El joven rió con desdén—. ¿Y qué si no lo hago? ¿Acaso piensas golpearme? Te advierto, este es el Clan Ji. Si te atreves a mover un dedo, te aseguro que no saldrás vivo de aquí.
Ye Fan sonrió con sarcasmo. Este tipo de amenazas ya las había escuchado demasiadas veces.
—Entonces, ¿quieres probar? —Ye Fan se puso de pie lentamente, su cuerpo desprendiendo un resplandor dorado aún más intenso.
El joven y sus seguidores dieron un paso atrás instintivamente, sintiendo la presión abrumadora de Ye Fan. Pero el joven, sintiéndose humillado, apretó los dientes y dijo:
—¿Crees que tener algo de fuerza te hace invencible? ¡Aquí hay muchos ancianos del clan! ¡Si te atreves a lastimarme, ellos te despellejarán!
—¿Lastimarte? —Ye Fan negó con la cabeza—. No vale la pena ensuciarme las manos con alguien como tú. Vete ahora, y lo dejaré pasar.
—Tú... —El joven estaba furioso, pero no se atrevía a actuar imprudentemente. Finalmente, soltó un bufido y se fue con sus seguidores.
Antes de irse, se dio la vuelta y dijo con resentimiento:
—Espérame, ya verás.
Ye Fan ignoró sus palabras y volvió a sentarse a meditar. Sin embargo, sabía en su corazón que este asunto no terminaría así de simple.
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**Capítulo 131: ¡Acoso!**
Poco después de que el joven se fuera, Ji Ziyue llegó apresuradamente. Al ver a Ye Fan ileso, suspiró aliviada.
—Ye Fan, escuché que alguien del clan te causó problemas. ¿Estás bien? —preguntó Ji Ziyue con preocupación.
—No pasa nada, solo un perro ladrando —respondió Ye Fan con una sonrisa.
—Ese es Ji Changkong, un descendiente de una rama colateral del clan. Siempre ha sido arrogante y le gusta molestar a los forasteros. Pero no te preocupes, ya le pedí a mi hermano que interceda por ti —dijo Ji Ziyue.
—Gracias —asintió Ye Fan.
Justo cuando estaban hablando, un grupo de personas se acercó desde lejos. El líder era un joven apuesto, con una expresión fría y una mirada aguda. Era Ji Haoyue, el hermano mayor de Ji Ziyue.
Detrás de él, Ji Changkong lo seguía con una sonrisa burlona, como si ya hubiera visto a Ye Fan sufrir una paliza.
—Hermano —Ji Ziyue se adelantó rápidamente—, Ye Fan es mi amigo. No dejes que Ji Changkong se salga con la suya.
Ji Haoyue miró a Ye Fan, sus ojos brillando con un destello de luz divina, como si quisiera ver a través de él.
—Eres el Cuerpo Santo Ye Fan, ¿verdad? —preguntó Ji Haoyue con voz profunda.
—Sí —respondió Ye Fan con calma, sin sentirse intimidado por la presión de Ji Haoyue.
—Has causado bastante revuelo en el Desierto del Este. Incluso yo he oído hablar de ti —dijo Ji Haoyue—. Pero este es el Clan Ji. No importa qué tan grande sea tu reputación afuera, aquí debes seguir nuestras reglas.
—Sé cuáles son las reglas —respondió Ye Fan—. Pero si alguien me provoca, no me quedaré de brazos cruzados.
—Bien, tienes agallas —Ji Haoyue asintió ligeramente—. Ya que eres amigo de Ziyue, no te haré pasar un mal rato. Pero recuerda, no te metas en problemas en el Clan Ji.
Dicho esto, Ji Haoyue se dio la vuelta y se fue, llevándose a Ji Changkong con él.
Ji Changkong miró a Ye Fan con resentimiento, pero no se atrevió a decir nada frente a Ji Haoyue.
Ye Fan negó con la cabeza. Este tipo de conflictos entre clanes siempre le parecían aburridos.
—Ye Fan, no te preocupes. Mientras estés en el Clan Ji, yo te protegeré —dijo Ji Ziyue con seriedad.
—Gracias, Pequeña Luna —Ye Fan sonrió—. Pero no necesito que me protejan. Puedo cuidarme solo.
Ji Ziyue abrió la boca para decir algo, pero finalmente solo suspiró. Sabía que Ye Fan era terco y no cambiaría de opinión fácilmente.
En ese momento, una voz grosera llegó desde atrás:
—Oye, chico, ¿crees que puedes hacer lo que quieras solo porque tienes el apoyo de la Pequeña Luna?
Ye Fan se dio la vuelta y vio a un anciano de rostro sombrío acercándose lentamente. Su cuerpo desprendía una presión aterradora, claramente un experto de alto nivel.
—¿Quién eres? —preguntó Ye Fan con cautela.
—Yo soy el Anciano Ji Yun del Clan Ji —dijo el anciano con arrogancia—. Escuché que golpeaste a un discípulo de nuestro clan. ¿Es cierto?
—Fue él quien me provocó primero —respondió Ye Fan con calma.
—¿Provocarte? —Ji Yun soltó una risa fría—. Tú, un forastero, ¿cómo te atreves a ser tan insolente en el Clan Ji? Parece que necesitas una lección.
Mientras hablaba, Ji Yun extendió su mano y una enorme palma de energía se formó en el aire, dirigiéndose hacia Ye Fan.
Ye Fan sintió el peligro y sin dudar, activó el Círculo Dorado del Tai Chi. Un escudo dorado apareció frente a él, bloqueando el ataque.
—¿Oh? ¿Tienes algo de habilidad? —Ji Yun se sorprendió ligeramente, pero luego mostró una sonrisa cruel—. Pero eso no es suficiente.
Diciendo esto, Ji Yun apretó su mano y la palma de energía se volvió aún más sólida, presionando hacia abajo con fuerza.
Ye Fan sintió una enorme presión, como si una montaña estuviera cayendo sobre él. Apretó los dientes y activó el Puño de los Seis Reinos del Samsara, lanzando un puñetazo hacia arriba.
*¡Boom!*
Una explosión ensordecedora resonó, y la palma de energía se disipó. Ye Fan retrocedió varios pasos, su rostro ligeramente pálido.
—¿Qué? —Ji Yun se sorprendió—. ¿Bloqueaste mi ataque?
Ye Fan no respondió, solo miró fijamente a Ji Yun. Sabía que este anciano era al menos un experto en el Reino de los Cuatro Polos, y él apenas estaba en el Reino del Palacio Dao. La diferencia de nivel era demasiado grande.
—Bien, bien, bien —Ji Yun asintió con ferocidad—. Parece que eres un genio. Pero en el Clan Ji, los genios sobran. Hoy te enseñaré qué significa respetar a los mayores.
Mientras hablaba, Ji Yun levantó la mano para atacar de nuevo. Pero en ese momento, una voz clara sonó:
—¡Alto!
Ji Ziyue se paró frente a Ye Fan, extendiendo los brazos para protegerlo.
—Anciano Ji Yun, Ye Fan es mi invitado. Si tienes algún problema, háblalo conmigo.
—Señorita Ziyue, esto no es asunto tuyo —dijo Ji Yun con el ceño fruncido—. Este chico golpeó a un discípulo de nuestro clan. Debe pagar por ello.
—Fue Ji Changkong quien provocó primero —insistió Ji Ziyue—. Además, Ye Fan no lo lastimó gravemente. Anciano Ji Yun, ¿no será que estás siendo demasiado severo?
—¿Severo? —Ji Yun soltó una risa fría—. Las reglas del clan son las reglas. Cualquiera que las rompa debe ser castigado. Señorita Ziyue, es mejor que te apartes, no quiero lastimarte.
—No me apartaré —Ji Ziyue negó con la cabeza, su mirada firme.
—Tú... —Ji Yun estaba furioso, pero no se atrevía a lastimar a Ji Ziyue. Después de todo, ella era la señorita más querida del clan.
En ese momento, una voz tranquila llegó desde atrás:
—Ji Yun, retírate.
Ji Yun se sobresaltó y se dio la vuelta para ver a un anciano de rostro amable caminando lentamente. Era el Gran Anciano del Clan Ji, una figura de nivel de Señor Santo.
—Gran Anciano —Ji Yun se inclinó respetuosamente.
—Este asunto termina aquí —dijo el Gran Anciano con indiferencia—. Ye Fan es un invitado del clan. No debemos ser descorteses.
—Pero... —Ji Yun quería argumentar.
—¿No me has oído? —la voz del Gran Anciano se volvió fría.
—Sí —Ji Yun apretó los dientes y finalmente se retiró.
El Gran Anciano miró a Ye Fan, una sonrisa amable en su rostro:
—Joven amigo Ye Fan, no te ofendas por lo de hoy. El Clan Ji siempre ha sido hospitalario con los invitados.
—Gracias, Gran Anciano —Ye Fan inclinó ligeramente la cabeza.
—Bien, descansa bien. Si necesitas algo, puedes buscar a Ziyue —dijo el Gran Anciano, y luego se dio la vuelta y se fue.
Ye Fan miró la espalda del Gran Anciano, con una chispa de pensamiento en sus ojos. Sabía que este anciano no lo estaba ayudando desinteresadamente; probablemente tenía otros motivos.
—Ye Fan, ¿estás bien? —Ji Ziyue preguntó con preocupación.
—Estoy bien —Ye Fan negó con la cabeza—. Pero parece que este Clan Ji no es tan pacífico como parece.
Ji Ziyue suspiró, con una expresión complicada en su rostro:
—Los conflictos internos en el clan siempre han sido intensos. Pero no te preocupes, mientras yo esté aquí, no dejaré que nadie te haga daño.
Ye Fan sonrió, pero no dijo nada. Sabía que en este mundo, la fuerza era lo único que importaba. Sin suficiente poder, incluso con la protección de otros, eventualmente sería pisoteado.
*Debo volverme más fuerte*, pensó Ye Fan para sí mismo, una determinación ardiente brillando en sus ojos.