Capítulo 126: La Puerta de las Maravillas Infinitas, Capítulo 127: Misterio Amarillo
Capítulo 126: La Puerta de las Maravillas Infinitas
En el interior del antiguo altar de cinco colores, Ye Fan y los demás estaban rodeados por una luz resplandeciente. El espacio a su alrededor se distorsionaba, como si estuvieran siendo transportados a través de un túnel de energía. De repente, una puerta antigua y majestuosa apareció frente a ellos, grabada con patrones misteriosos que parecían contener las leyes del universo.
—¡La Puerta de las Maravillas Infinitas! —exclamó el Viejo Loco, con los ojos brillando de emoción—. Este es un pasaje hacia un reino superior. Solo aquellos con un destino excepcional pueden cruzarla.
Ye Fan sintió una presión abrumadora. La puerta emitía un zumbido, como si el tiempo y el espacio mismo estuvieran temblando. Detrás de ella, vislumbró un mar de energía caótica, un torrente de poder primordial que amenazaba con desintegrarlo.
—No temas, pequeño —dijo el Viejo Loco, colocando una mano en su hombro—. La puerta prueba tu voluntad. Si tu corazón es firme, podrás atravesarla.
Ye Fan apretó los puños. Su Cuerpo Santo brillaba con una luz dorada, resistiendo la presión. A su lado, Pang Bo y los demás también luchaban por mantenerse en pie. La puerta se abrió lentamente, revelando un vacío infinito lleno de estrellas y nebulosas.
—¡Adelante! —gritó el Viejo Loco, dando el primer paso.
Todos lo siguieron, cruzando el umbral. Al instante, sintieron como si sus almas fueran arrancadas de sus cuerpos, flotando en un mar de conciencia pura. Visiones de batallas antiguas, emperadores divinos y mundos colapsando pasaron por sus mentes. Ye Fan cerró los ojos, concentrándose en su propio Dao.
Cuando abrió los ojos de nuevo, estaban en un lugar completamente diferente. El cielo era de un púrpura profundo, y el suelo estaba cubierto de hierba plateada que brillaba con luz propia. En la distancia, se alzaban montañas flotantes, cada una coronada por templos antiguos.
—Bienvenidos al Reino del Misterio Amarillo —dijo el Viejo Loco, con una sonrisa—. Aquí es donde se encuentra el verdadero tesoro.
Capítulo 127: Misterio Amarillo
El Reino del Misterio Amarillo era un lugar legendario, mencionado en las escrituras más antiguas. Se decía que aquí yacía el Aliento Primordial de Todo, la esencia del universo antes de la creación. Ye Fan podía sentirlo en el aire, una energía espesa y pura que penetraba hasta sus huesos.
—Este lugar es increíble —murmuró Pang Bo, inhalando profundamente—. Mi cultivo está aumentando solo con respirar.
—No te dejes engañar por la apariencia —advirtió el Viejo Loco—. El Misterio Amarillo es peligroso. Hay bestias antiguas y trampas dejadas por los grandes emperadores. Debemos movernos con cuidado.
Avanzaron por un valle cubierto de niebla dorada. De repente, el suelo tembló. Una figura gigantesca emergió de la niebla: un dragón de tres cabezas, con escamas que brillaban como oro negro. Sus ojos rojos los miraron con ferocidad.
—¡Un dragón del Misterio Amarillo! —gritó el Viejo Loco, sacando su espada—. ¡Prepárense para luchar!
Ye Fan activó su Cuerpo Dorado Indestructible, su piel brillando como metal fundido. Desenvainó la Espada del Espíritu Santo de Oro Negro con Patrón de Dragón, y la energía negra y dorada se arremolinó a su alrededor.
—¡Puño de los Seis Reinos del Samsara! —rugió, lanzando un golpe que creó ondas de choque visibles.
El dragón respondió con un rugido, escupiendo un rayo de energía amarilla que casi derriba a Ye Fan. Pero él se recuperó rápidamente, usando el Arte del Andar Celestial para esquivar y contraatacar.
Pang Bo invocó su Gran Garrote de Dientes de Lobo, golpeando una de las cabezas del dragón con fuerza bruta. El Viejo Loco, por su parte, usó su técnica de espada, cortando el aire con precisión mortal.
La batalla duró varios minutos. Finalmente, Ye Fan encontró una abertura y clavó su espada en el corazón del dragón. La bestia rugió por última vez antes de disolverse en una nube de energía amarilla, que se absorbió en el suelo.
—Bien hecho —dijo el Viejo Loco, limpiando su espada—. Pero esto es solo el comienzo. El verdadero tesoro está más adentro.
Continuaron su viaje, cruzando ríos de luz líquida y bosques de árboles de jade. Finalmente, llegaron a una cueva en la ladera de una montaña flotante. Dentro, encontraron un altar rodeado de runas antiguas. Sobre el altar, flotaba una masa de energía caótica: el Aliento Primordial de Todo.
—¡Es real! —exclamó Ye Fan, sintiendo el poder inmenso que emanaba.
—Tómalo, pequeño —dijo el Viejo Loco—. Este es tu destino. Con esto, podrás refinar tu Caldero de la Madre de Todas las Cosas y alcanzar un nuevo nivel.
Ye Fan extendió la mano. La energía caótica respondió a su llamado, fluyendo hacia él como un río de luz. Sintió que su cuerpo y alma se transformaban, fusionándose con la esencia del universo.
En ese momento, una voz resonó desde las sombras de la cueva:
—Así que has llegado, Cuerpo Santo. Pero el Aliento Primordial de Todo no es para ti. Pertenece a la Antigua Dinastía Asesina Divina.
Una figura emergió, vestida con una armadura negra y empuñando una lanza ensangrentada. Era un guerrero de la Antigua Dinastía Asesina Divina, un asesino legendario que había estado esperando en las sombras.
—¡Maldición! —maldijo el Viejo Loco—. Sabía que no podía ser tan fácil.
Ye Fan apretó los dientes. El Aliento Primordial de Todo ya estaba dentro de él, pero aún no lo había refinado por completo. Tendría que luchar para protegerlo.
—No importa quién seas —dijo Ye Fan, su voz firme—. No me rendiré. Este poder es mío por derecho.
El guerrero sonrió, una sonrisa fría y mortal.
—Entonces muere, Cuerpo Santo.
La batalla final había comenzado.