Capítulo 1272: Gruta Inmortal de Magnetismo Primordial
En lo profundo del Dominio Estelar Eterno, Ye Fan y los demás habían llegado a un lugar extraño y misterioso. Frente a ellos se alzaba una gruta antigua, rodeada de un resplandor púrpura que emanaba una energía magnética abrumadora. El suelo estaba cubierto de minerales brillantes, y el aire vibraba con una fuerza que parecía capaz de desgarrar el espacio mismo.
—Esta es la Gruta Inmortal de Magnetismo Primordial —dijo el Emperador Negro, moviendo su cola con cautela—. He oído que aquí se esconden tesoros del cielo y la tierra, pero también peligros mortales.
Ye Fan observó la entrada de la gruta, sintiendo cómo su Cuerpo Santo resonaba con la energía circundante. —El magnetismo aquí es increíblemente denso. Podría afectar nuestras técnicas y armas.
Pang Bo, a su lado, frunció el ceño. —¿Crees que hay algo valioso adentro? No sería la primera vez que terminamos en un lugar así solo para encontrar problemas.
—Siempre hay oportunidades en medio del peligro —respondió Ye Fan, con una sonrisa confiada—. Además, con el Pequeño Mono y el Emperador Negro, no estamos indefensos.
El Pequeño Mono, que había estado saltando de un lado a otro, se detuvo y señaló hacia la gruta. —Huelo algo... algo antiguo. Podría ser un artefacto o una medicina divina.
—No te emociones demasiado, mono —gruñó el Emperador Negro—. Estos lugares suelen estar protegidos por formaciones asesinas o bestias feroces.
Aun así, el grupo decidió avanzar. Al cruzar el umbral de la gruta, una oleada de energía magnética los golpeó, haciendo que sus pasos se volvieran pesados. Ye Fan activó su Cuerpo Dorado Indestructible para resistir, mientras que Pang Bo desplegó su Escritura del Dao para protegerse.
Dentro, la gruta se extendía como un laberinto de túneles brillantes. Las paredes estaban incrustadas con cristales púrpuras que emitían una luz tenue, y en el centro de una cámara principal, vieron una plataforma de jade negro. Sobre ella, flotaba un objeto envuelto en un aura magnética: un pequeño caldero de bronce verde, grabado con patrones de estrellas y constelaciones.
—Eso es... —murmuró Ye Fan, sintiendo una conexión familiar con el caldero. Recordó el Trípode de Bronce Verde que había visto antes, pero este era diferente, más puro.
—Parece un artefacto relacionado con el Gran Emperador Despiadado —dijo el Emperador Negro, acercándose con cautela—. Pero cuidado, podría haber una trampa.
De repente, el suelo tembló. De las sombras de la gruta emergieron figuras humanoides hechas de mineral magnético, con ojos que brillaban como estrellas. Eran Golems de Magnetismo Primordial, criaturas creadas por la acumulación de energía durante milenios.
—¡Prepárense! —gritó Pang Bo, desenvainando su espada.
Ye Fan no dudó. Activó el Puño de los Seis Reinos del Samsara, y sus puños se iluminaron con un resplandor dorado mientras se lanzaba contra los golems. Cada golpe enviaba ondas de choque que hacían añicos a los enemigos, pero más seguían llegando.
El Pequeño Mono usó su Arte Sagrado del Combate, moviéndose como un rayo y derribando a varios golems con sus garras. El Emperador Negro, por su parte, desplegó una Matriz que Engaña al Cielo, creando ilusiones para confundir a las criaturas.
—¡Ye Fan, ve por el caldero! —gritó el Emperador Negro—. Yo los mantendré ocupados.
Ye Fan asintió y corrió hacia la plataforma. Al acercarse, sintió una resistencia magnética cada vez más fuerte, como si el aire mismo se hubiera vuelto sólido. Con un esfuerzo sobrehumano, extendió la mano y tocó el caldero.
En ese instante, una explosión de luz púrpura lo envolvió. Visiones del pasado inundaron su mente: vio a una figura solitaria, el Gran Emperador Despiadado, forjando el caldero en medio de un mar de estrellas. La energía del caldero resonó con su Cuerpo Santo, y sintió que una parte del poder del emperador se fusionaba con él.
Cuando la luz se disipó, los golems se habían desmoronado en polvo. Ye Fan sostenía el caldero en sus manos, que ahora emitía un suave zumbido.
—¿Estás bien? —preguntó Pang Bo, acercándose.
—Sí... este caldero... contiene fragmentos del Dao del Gran Emperador Despiadado —dijo Ye Fan, con los ojos brillando—. Podría ayudarme a entender mejor el Camino Supremo.
El Emperador Negro soltó una risa ronca. —No está mal, Pequeña Hoja. Parece que esta gruta nos ha dado un buen botín.
—Pero aún tenemos que salir de aquí —señaló el Pequeño Mono, mirando hacia el túnel de entrada, que ahora estaba bloqueado por un desprendimiento de rocas.
Ye Fan guardó el caldero y sonrió. —No te preocupes. Con esto, tengo una nueva herramienta para abrirnos camino.
Alzó el caldero, y una onda de energía magnética se extendió, haciendo que las rocas se partieran como si fueran de papel. El grupo avanzó, dejando atrás la Gruta Inmortal de Magnetismo Primordial, pero llevando consigo un nuevo poder que cambiaría el rumbo de su viaje.