Capítulo 2190: Propuesta de Cooperación

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Capítulo 2190: Propuesta de Cooperación

La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas, proyectando sombras irregulares en el suelo del estudio. Xu Huo estaba sentado frente al escritorio, con los dedos entrelazados sobre la superficie de madera, observando al hombre que tenía enfrente.

—¿Cooperación? —repitió Xu Huo, con un tono que no revelaba emoción alguna.

El hombre de mediana edad asintió lentamente. Vestía un traje oscuro de corte impecable, y sus modales eran los de alguien acostumbrado a negociar. Sobre su muñeca derecha, un brazalete negro brillaba débilmente bajo la luz.

—Exacto. Sé lo que buscas, y creo que podemos ayudarnos mutuamente.

Xu Huo inclinó ligeramente la cabeza, como si considerara las palabras. No había prisa en su actitud, pero tampoco indiferencia. Era la postura de alguien que sabía escuchar antes de decidir.

—Continúa.

El hombre sonrió, satisfecho de no haber sido rechazado de inmediato. Sacó un pequeño dispositivo de su bolsillo y lo colocó sobre la mesa. Era un comunicador de aspecto antiguo, con una pantalla que parpadeaba mostrando datos ilegibles.

—He estado observando tus movimientos desde hace tiempo, señor Xu. No es casualidad que haya llegado hasta ti. Lo que tengo en mente requiere de alguien con tus habilidades específicas.

—¿Qué tipo de habilidades? —preguntó Xu Huo, sin apartar la vista del dispositivo.

—Las tuyas, precisamente. Control de objetos, percepción espacial, y esa capacidad tuya para encontrar lo que otros no pueden ver. —El hombre hizo una pausa, dejando que las palabras flotaran en el aire—. Hay un lugar al que necesito acceder. Un lugar que está sellado, incluso para los jugadores más avanzados.

Xu Huo entrecerró los ojos.

—¿Un lugar sellado? ¿Dentro de una mazmorra?

—No exactamente. —El hombre negó con la cabeza—. Es un espacio intermedio. Algo que existe entre las dimensiones, un punto de convergencia que solo puede ser alcanzado por alguien con tu tipo de percepción espacial.

—¿Y qué hay en ese lugar?

El hombre sonrió de nuevo, pero esta vez su sonrisa tenía un matiz diferente. Algo más oscuro, más calculado.

—Información. Información que podría cambiar el equilibrio de poder en este juego. Y también... un objeto. Un objeto que perteneció a alguien muy importante.

Xu Huo se recostó en su silla, cruzando los brazos.

—¿Y por qué debería confiar en ti? No sé quién eres, ni qué organización representas. Por lo que veo, ni siquiera llevas una insignia de facción.

—Porque no pertenezco a ninguna facción —respondió el hombre con naturalidad—. Soy un jugador independiente, como tú. Pero tengo recursos, contactos, y conocimiento que podrían ser útiles para ambos.

Sacó un sobre de su chaqueta y lo deslizó por la mesa hacia Xu Huo.

—Esto es solo una muestra de lo que puedo ofrecer. Échale un vistazo.

Xu Huo tomó el sobre y lo abrió. Dentro había varias fotografías y un documento con sellos oficiales. Las imágenes mostraban un lugar extraño: una estructura circular de piedra, cubierta de símbolos que parecían antiguos, ubicada en medio de un paisaje desolado.

—¿Qué es esto? —preguntó, examinando las fotos con atención.

—Un sitio arqueológico dimensional. Lo descubrí hace años, pero nunca pude acceder a su interior. El sello que lo protege es demasiado complejo para mis habilidades. Sin embargo, con tu capacidad para manipular el espacio...

—¿Y qué tiene que ver esto con la información que mencionaste?

El hombre se inclinó hacia adelante, bajando la voz.

—Dentro de esa estructura hay registros. Registros sobre los orígenes de este juego, sobre los creadores del sistema, y sobre algo más... algo que podría explicar por qué algunos jugadores desarrollan habilidades especiales mientras otros no.

Xu Huo guardó las fotografías en el sobre y lo colocó sobre la mesa, sin comprometerse.

—¿Y qué es lo que quieres tú a cambio?

—Solo una cosa: el objeto que mencioné. Nada más. Toda la información será tuya, y también cualquier otro tesoro que encuentres dentro. Yo solo necesito ese objeto específico.

—¿Qué objeto?

El hombre dudó por un momento, como si sopesara cuánto revelar.

—Un anillo. Un anillo con una piedra azul, grabado con símbolos que no he podido descifrar. Perteneció a alguien que conocí hace mucho tiempo. Alguien que desapareció en circunstancias misteriosas.

Xu Huo lo observó en silencio durante un largo momento. Había algo en la historia del hombre que no cuadraba del todo, pero también había un atisbo de verdad en sus palabras. La promesa de información sobre los orígenes del juego era tentadora, más de lo que el hombre probablemente imaginaba.

—Necesito tiempo para pensarlo —dijo finalmente.

—Por supuesto. —El hombre se levantó, ajustándose la chaqueta—. Toma todo el tiempo que necesites. Pero te advierto, no soy el único interesado en ese lugar. Si decides participar, será mejor que sea pronto.

Sacó una tarjeta de su bolsillo y la dejó sobre la mesa, junto al sobre.

—Este es mi número de contacto. Cuando tengas una respuesta, házmelo saber.

Sin otra palabra, el hombre se giró y salió del estudio, cerrando la puerta detrás de él.

Xu Huo esperó hasta que los pasos se desvanecieron en la distancia antes de tomar la tarjeta. Era simple, sin marcas distintivas, solo un número grabado en la superficie.

—Interesante —murmuró para sí mismo, guardando la tarjeta en su bolsillo.

Se levantó y caminó hacia la ventana, mirando el cielo nocturno. Las estrellas brillaban con una claridad inusual, como si el universo mismo quisiera decirle algo. Pero Xu Huo sabía que las respuestas no vendrían del cielo, sino de la tierra. Y tal vez, de ese lugar sellado que el hombre había descrito.

—¿Un anillo con una piedra azul? —repitió en voz baja, dejando que las palabras se disolvieran en la oscuridad.

Había algo familiar en esa descripción. Algo que no podía ubicar, pero que resonaba en algún rincón de su memoria. Quizás era el momento de investigar un poco más.

Sacó su panel personal y comenzó a buscar información sobre el sitio arqueológico dimensional. Si el hombre decía la verdad, y ese lugar realmente contenía registros sobre los orígenes del juego, entonces valía la pena correr el riesgo.

Pero también sabía que nada en este mundo era gratuito. Toda información tenía un precio, y toda cooperación escondía segundas intenciones.

—Veremos qué encontramos —dijo, cerrando el panel con un gesto.

La noche continuaba, silenciosa y expectante, mientras Xu Huo comenzaba a trazar su próximo movimiento.