Chapter 1921: El Boleto Dentro de la Esfera de Rompecabezas
La esfera de rompecabezas era un objeto que Xu Huo ya había visto antes. En aquel entonces, en el mundo de la mazmorra de la Ciudad de los Naipes, el Rey de Corazones había utilizado una esfera similar para atraparlo a él y a los demás.
Pero la esfera frente a él ahora era diferente. Era más pequeña, del tamaño de un puño, y su superficie estaba cubierta de patrones intrincados que parecían un laberinto. Dentro de la esfera translúcida, se podía ver un objeto flotando: un boleto.
Un boleto de no jugador.
Xu Huo entrecerró los ojos. El boleto dentro de la esfera era exactamente igual al que había visto antes, con el mismo diseño y el mismo brillo metálico. Pero lo que le llamó la atención fue la forma en que estaba colocado: suspendido en el centro de la esfera, como si estuviera flotando en el vacío.
—¿Dónde encontraste esto? —preguntó Xu Huo, sin apartar la vista de la esfera.
El hombre que sostenía la esfera era un jugador de mediana edad, de complexión delgada y rostro cansado. Llevaba ropa sencilla y sucia, como si hubiera estado viajando durante mucho tiempo.
—La encontré en el vagón de transición —dijo el hombre, con voz temblorosa—. Estaba escondida detrás de uno de los asientos, como si alguien la hubiera dejado allí a propósito.
—¿Y por qué me la muestras a mí?
—Porque he oído que usted es un jugador que sabe cosas —dijo el hombre, mirando a Xu Huo con esperanza—. He estado intentando abrir esta esfera durante días, pero no puedo. No importa lo que haga, no se abre.
Xu Huo extendió la mano. El hombre dudó un momento antes de entregarle la esfera.
Al tocarla, Xu Huo sintió una vibración familiar. Era la misma sensación que había experimentado con otros objetos espaciales. Pero esta era diferente: la vibración era más intensa, como si la esfera estuviera cargada de energía.
—¿Ha intentado usar su poder espacial? —preguntó Xu Huo.
—Sí, pero no funciona —dijo el hombre, negando con la cabeza—. Es como si la esfera estuviera sellada con algo más que solo espacio.
Xu Huo examinó la esfera más de cerca. Los patrones en la superficie no eran solo decorativos; formaban un código, un lenguaje que había visto antes en otros objetos de la dimensión.
—Esto es un mecanismo de bloqueo temporal —dijo Xu Huo, reconociendo los símbolos—. Alguien selló esta esfera con poder temporal, no espacial.
—¿Poder temporal? —El hombre frunció el ceño—. ¿Entonces no puedo abrirla?
—No con poder espacial —dijo Xu Huo—. Necesitarías un evolucionador temporal para deshacer el sello.
El hombre suspiró, decepcionado.
—¿Conoce a algún evolucionador temporal? —preguntó.
Xu Huo no respondió de inmediato. Estaba pensando en Asis. El joven tenía poder temporal, pero no estaba seguro de si podría deshacer un sello tan complejo.
—¿Cuánto tiempo lleva con esto? —preguntó Xu Huo.
—Tres días —dijo el hombre—. Lo encontré justo después de que el tren se detuviera en la última estación. Pensé que podría ser valioso, pero no puedo usarlo.
—¿Y por qué no lo ha vendido?
—¿Quién lo compraría? —El hombre se rió amargamente—. La mayoría de los jugadores ni siquiera saben qué es un boleto de no jugador. Y los que lo saben, no quieren meterse en problemas.
Xu Huo entendió. Los boletos de no jugador eran objetos codiciados, pero también peligrosos. Tener uno podía convertirte en objetivo de cazadores de recompensas o de organizaciones que querían controlar el acceso a las zonas no jugables.
—¿Qué quiere hacer con él? —preguntó Xu Huo.
—No lo sé —dijo el hombre, encogiéndose de hombros—. Solo sé que no puedo quedármelo. Es demasiado peligroso. Pero tampoco quiero simplemente tirarlo.
Xu Huo miró la esfera una vez más. El boleto dentro parecía brillar con luz propia, como si estuviera esperando ser liberado.
—Puedo intentar abrirla —dijo Xu Huo—. Pero no prometo nada.
El hombre asintió, con una mezcla de esperanza y aprensión en el rostro.
Xu Huo cerró los ojos y se concentró. Podía sentir el poder temporal que envolvía la esfera, una capa densa y compleja que se entrelazaba con el espacio de una manera que nunca había visto antes.
Pero también podía sentir algo más: una conexión. Como si la esfera estuviera vinculada a algo más grande, algo que estaba más allá de su comprensión inmediata.
Abrió los ojos.
—Esto no es solo un sello temporal —dijo Xu Huo—. Hay algo más. Alguien puso esto aquí a propósito, con un propósito específico.
—¿Qué quiere decir?
—Quiero decir que este boleto no es un objeto cualquiera —dijo Xu Huo—. Es una llave. Y la esfera es la cerradura. Alguien quiere que alguien la abra, pero solo en el momento adecuado.
El hombre lo miró, confundido.
—No entiendo.
—No importa —dijo Xu Huo, devolviéndole la esfera—. Guárdela. No intente abrirla por ahora. Espere.
—¿Esperar a qué?
—A que llegue el momento adecuado —dijo Xu Huo—. Cuando llegue, la esfera se abrirá sola.
El hombre dudó, pero finalmente asintió y guardó la esfera en su bolsillo.
—Gracias —dijo—. Al menos ahora sé que no estoy loco.
Xu Huo lo observó alejarse. Algo en esa esfera le resultaba familiar, pero no podía precisar qué. Era como si hubiera visto algo similar antes, en algún lugar que no podía recordar.
Sacudió la cabeza y se alejó en dirección opuesta. Tenía otras cosas en las que pensar.
Pero mientras caminaba, no podía quitarse la sensación de que la esfera de rompecabezas era más importante de lo que parecía. Y que, de alguna manera, estaba conectada con algo que estaba por venir.