Chapter 1243: Súper Evolucionador Espacial
La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas medio cerradas, proyectando sombras irregulares sobre el suelo del pasillo. El silencio de la noche envolvía el edificio, pero en el interior de la habitación, la tensión era palpable.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Carol Field, con la voz tensa mientras sus dedos se cerraban alrededor del borde de la mesa.
Asis Werner la miró fijamente, sus ojos brillando con una luz extraña bajo la penumbra. —Exactamente lo que dije. Hay un súper evolucionador espacial entre nosotros. Y no es la primera vez que aparece.
El aire pareció espesarse. Carmen Field, que había permanecido en silencio hasta ahora, dio un paso al frente. —¿Cómo lo sabes?
—Lo he sentido —respondió Asis, tocándose la sien—. La interferencia espacial es inconfundible. Alguien ha estado manipulando el espacio a nuestro alrededor durante días. Pequeños cambios, casi imperceptibles, pero constantes.
—¿Podría ser uno de los nuestros? —preguntó Lawrence Li, que estaba apoyado contra la pared con los brazos cruzados.
—Eso es lo que necesitamos averiguar —dijo Asis—. Pero hay algo más. El patrón de interferencia coincide con el que se registró en el Hospital Diecisiete hace tres semanas.
Un escalofrío recorrió la habitación. Todos recordaban lo que había sucedido allí.
—¿El incidente del pasaje subterráneo? —preguntó la jugadora de pelo corto, que había estado en silencio en un rincón.
Asis asintió lentamente. —Alguien abrió un portal espacial en plena operación. No fue un accidente. Fue deliberado.
Carol Field apretó los labios. —¿Y qué tiene que ver con nosotros?
—Porque esa persona está aquí. Ahora mismo. En este edificio.
El silencio se hizo absoluto. Todos intercambiaron miradas, evaluándose mutuamente con sospecha.
—No podemos acusar a nadie sin pruebas —dijo Carmen, rompiendo el silencio—. Necesitamos más información.
—Por eso estoy aquí —dijo Asis—. He venido a advertirles. El súper evolucionador espacial no es nuestro enemigo... todavía. Pero si alguien lo provoca, podría convertirse en uno.
—¿Y cómo sabes que no es un enemigo? —preguntó Lawrence.
Asis sonrió débilmente. —Porque si quisiera hacernos daño, ya lo habría hecho. El poder espacial es devastador a corta distancia. Nadie en esta habitación podría defenderse de un ataque sorpresa.
Un escalofrío recorrió la espalda de todos.
—Entonces, ¿qué sugieres? —preguntó Carol.
—Que esperemos. Observemos. Y cuando la persona revele sus intenciones, estaremos listos.
—¿Y si sus intenciones son hostiles? —preguntó la jugadora de pelo corto.
Asis la miró directamente. —Entonces tendremos que estar preparados para lo peor.
La reunión terminó poco después. Mientras los demás salían de la habitación, Carol Field se quedó atrás, mirando por la ventana la ciudad iluminada más allá.
—¿Crees que es alguien que conocemos? —preguntó en voz baja.
Asis, que se había quedado también, se acercó a ella. —Podría ser cualquiera. Incluso alguien en quien confiamos plenamente.
—Eso es perturbador.
—La verdad siempre lo es.
Carol Field se giró para mirarlo. —¿Y tú? ¿Eres un súper evolucionador espacial?
Asis Werner la miró durante un largo momento antes de responder. —Si lo fuera, ¿me lo dirías a alguien?
—Depende de cuáles sean tus intenciones.
—Entonces, supongo que tendrás que esperar y ver.
Carol Field sonrió, aunque no había alegría en su expresión. —Supongo que sí.
La noche continuó, silenciosa y expectante. En algún lugar del edificio, una figura se movía en las sombras, observando, esperando. El súper evolucionador espacial estaba entre ellos, y nadie sabía quién era.
Pero pronto, muy pronto, lo descubrirían.