Capítulo 12: Suam / Palabras

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Capítulo 12: Suam / Palabras

Zhang Ruochen se quedó en el lugar, su mirada fija en la dirección en la que Huang Yanchen se había ido. Una sensación compleja y difícil de describir surgió en su corazón.

—Hermano mayor, ¿por qué no la persigues? —preguntó Xiao Xiao, tirando de la manga de Zhang Ruochen.

Zhang Ruochen negó con la cabeza y dijo:

—No es necesario.

Sabía muy bien que, en este momento, cualquier palabra que dijera solo empeoraría las cosas. Huang Yanchen necesitaba tiempo para calmarse y pensar con claridad.

—Maestro, ¿realmente vas a dejar que se vaya así? —preguntó Mu Lingxi con preocupación.

—Ella necesita estar sola —respondió Zhang Ruochen con calma—. Además, hay algo más importante que debo hacer ahora.

Dicho esto, su mirada se volvió hacia el horizonte lejano. Allí, en la Gran Región Estelar del Triángulo Oscuro, se estaba gestando una tormenta que pronto estallaría.

En los días siguientes, Zhang Ruochen se encerró en su residencia, meditando y ajustando su estado. Sabía que la batalla que se avecinaba no sería como las anteriores. Esta vez, se enfrentaría a enemigos del nivel del Gran Santo del Reino Supremo, e incluso a seres del Reino Ilimitado.

En el interior de la habitación, Zhang Ruochen estaba sentado con las piernas cruzadas. Frente a él flotaba el Diagrama del Yin y Yang del Tai Chi, que giraba lentamente, emitiendo una luz tenue. Este diagrama contenía el Misterio del Tiempo y la Esencia del Espacio, dos de los caminos más profundos que había comprendido.

—El Camino del Tiempo y el Camino del Espacio, aunque poderosos, aún no han alcanzado la verdadera perfección —murmuró Zhang Ruochen para sí mismo—. Si quiero derrotar a un enemigo del Reino Ilimitado, debo dar un paso más.

Cerró los ojos y su conciencia se sumergió en el mar de reglas del Camino Sagrado. Innumerables Reglas del Camino Sagrado se arremolinaban a su alrededor, como estrellas en el cielo nocturno. Entre ellas, las Reglas del Tiempo y las Reglas del Espacio eran las más brillantes, pero aún no estaban completamente integradas.

—La verdadera fusión del tiempo y el espacio debería ser así —dijo de repente una voz anciana y profunda.

Zhang Ruochen abrió los ojos y vio una figura fantasmal aparecer frente a él. Era el Santo Monje Sumeru, o más bien, un remanente de su voluntad.

—¿Maestro? —Zhang Ruochen se sorprendió.

—No te preocupes, solo soy un pensamiento que dejé en tu Mar de Qi —dijo el Santo Monje Sumeru con una sonrisa—. He estado observando tu progreso. Tu comprensión del tiempo y el espacio ya ha alcanzado un nivel muy alto, pero aún te falta un poco para alcanzar la verdadera maestría.

—Por favor, maestro, ilumíname —dijo Zhang Ruochen respetuosamente.

El Santo Monje Sumeru asintió y extendió la mano. Un rayo de luz dorada se disparó hacia la frente de Zhang Ruochen. Al instante, una gran cantidad de información inundó su mente.

Era la verdadera esencia de la Escritura Secreta del Tiempo y el Espacio, el legado más profundo del Santo Monje Sumeru.

Zhang Ruochen sintió como si su mente se hubiera abierto de repente. Las Reglas del Tiempo y las Reglas del Espacio en su cuerpo comenzaron a vibrar, fusionándose gradualmente en una unidad perfecta.

—El tiempo y el espacio, originalmente son uno —murmuró Zhang Ruochen, como si hubiera comprendido algo.

Una luz brillante estalló a su alrededor, y el Diagrama del Yin y Yang del Tai Chi giró violentamente, emitiendo ondas de energía que distorsionaban el espacio circundante.

—Bien, has comprendido —dijo el Santo Monje Sumeru con satisfacción—. Ahora, puedes intentar usar esta fuerza para abrir el sello en tu cuerpo.

—¿Sello? —Zhang Ruochen frunció el ceño.

—Sí, el sello que dejó el Gran Señor Inamovible Rey Brillante en tu cuerpo —explicó el Santo Monje Sumeru—. Ese sello no solo limita tu cultivo, sino que también contiene un poder inmenso. Si puedes desbloquearlo, tu fuerza dará un salto cualitativo.

Zhang Ruochen lo entendió de inmediato. Cerró los ojos y comenzó a guiar el poder recién comprendido del tiempo y el espacio hacia lo más profundo de su cuerpo.

Allí, una runa dorada brillaba débilmente. Era el sello dejado por el Gran Señor Inamovible Rey Brillante.

—¡Ábrete! —gritó Zhang Ruochen en voz baja.

El poder del tiempo y el espacio se precipitó como un torrente, chocando violentamente contra la runa dorada. La runa tembló, emitiendo un fuerte zumbido, pero no se rompió.

—La fuerza no es suficiente —dijo el Santo Monje Sumeru—. Necesitas más poder.

Zhang Ruochen apretó los dientes y activó al máximo el Diagrama del Yin y Yang del Tai Chi. Al mismo tiempo, el Mapa del Árbol Divino Qiankun en su Mar de Qi también comenzó a girar, proporcionándole un flujo interminable de poder.

—¡Rómpete!

Con un rugido, el poder del tiempo y el espacio se condensó en un punto, estallando con una fuerza destructiva. La runa dorada finalmente se agrietó, emitiendo un sonido nítido, y luego se rompió por completo.

En el momento en que el sello se rompió, una oleada de poder indescriptible brotó del cuerpo de Zhang Ruochen. Su cultivo comenzó a elevarse rápidamente, desde el Reino del Rey Santo hasta el Reino del Gran Santo, y luego hasta el Reino Ilimitado.

—Este es el poder del Gran Señor Inamovible Rey Brillante —murmuró Zhang Ruochen, sintiendo la fuerza que llenaba cada rincón de su cuerpo.

—No solo eso —dijo el Santo Monje Sumeru—. Este poder también contiene la esencia del Camino Divino Sin Límites. Si puedes comprenderla por completo, tu futuro será ilimitado.

Zhang Ruochen asintió, pero en su corazón sabía que este poder era solo temporal. Para realmente alcanzar la cima, aún necesitaba confiar en su propia comprensión y cultivo.

—Maestro, ¿qué debo hacer ahora? —preguntó Zhang Ruochen.

—Ahora, ve a la Gran Región Estelar del Triángulo Oscuro —dijo el Santo Monje Sumeru con seriedad—. Allí te espera una batalla. Recuerda, no importa lo poderoso que sea el enemigo, debes mantener la fe en tu corazón. Solo así podrás avanzar en el Camino Sagrado.

Dicho esto, la figura del Santo Monje Sumeru se desvaneció gradualmente, desapareciendo por completo.

Zhang Ruochen se puso de pie, una luz aguda brilló en sus ojos. Sabía que el momento de la batalla final había llegado.

Salió de la residencia y vio a Mu Lingxi y Xiao Xiao esperando afuera.

—Maestro, ¿estás listo? —preguntó Mu Lingxi.

—Sí —respondió Zhang Ruochen—. Vamos a la Gran Región Estelar del Triángulo Oscuro.

—¿Solo nosotros tres? —preguntó Xiao Xiao con sorpresa.

—No —Zhang Ruochen negó con la cabeza—. También he convocado a algunos viejos amigos.

Mientras hablaba, varias figuras aparecieron en el cielo. Eran Chi Xingtian, el Dios de la Guerra Xue Jue, y otros expertos del Reino Ilimitado.

—Zhang Ruochen, finalmente estás listo para actuar —dijo Chi Xingtian con una sonrisa.

—Sí, es hora de poner fin a todo esto —respondió Zhang Ruochen con firmeza.

El grupo voló hacia el cielo, dirigiéndose hacia la Gran Región Estelar del Triángulo Oscuro. Allí, los enemigos ya los esperaban.

En el centro de la Gran Región Estelar del Triángulo Oscuro, el Emperador Celestial de las Nueve Muertes Extrañas estaba de pie en el vacío, su mirada fría mirando hacia la distancia.

—Finalmente han llegado —dijo con una sonrisa cruel—. Hoy, será el día en que todos ustedes mueran.

A su alrededor, innumerables figuras se alzaban, todas ellas expertas del Templo del Destino y las Diez Grandes Fuerzas Oscuras. La guerra estaba a punto de estallar.