Capítulo 7: El Hermano Mayor Daxing es Rico

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Capítulo 7: El Hermano Mayor Daxing es Rico

En la vasta y oscura extensión del espacio, una nave de guerra de color púrpura oscuro surcaba el vacío interestelar. Su casco estaba grabado con complejas runas divinas que emitían un tenue resplandor, como si estuviera tejiendo un tapiz de luz en la negrura infinita.

Dentro de la nave, en una sala de control lujosamente decorada, un joven de rostro apuesto y vestimenta elegante estaba sentado en una silla flotante. Sostenía una copa de vino divino en la mano, y una sonrisa de suficiencia se dibujaba en sus labios.

—Hermano Mayor Daxing, hemos recibido noticias de que un tesoro de alto nivel ha aparecido en el Reino Estelar del Fénix Carmesí —dijo un subordinado que se inclinaba respetuosamente a un lado.

El joven, conocido como el Hermano Mayor Daxing, entrecerró los ojos y tomó un sorbo de su copa antes de responder con despreocupación:

—¿Un tesoro de alto nivel? Dime, ¿qué tipo de tesoro es? ¿Vale la pena que me moleste en moverme personalmente?

—Según los informes, se trata de un fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun. Aunque está incompleto, contiene rastros del poder del espacio-tiempo. Se dice que quien lo posea podrá comprender los misterios del tiempo y el espacio, e incluso encontrar la ubicación del verdadero Mapa del Árbol Divino Qiankun.

Los ojos del Hermano Mayor Daxing brillaron con interés. Dejó la copa y se levantó lentamente.

—El Mapa del Árbol Divino Qiankun... ese es un tesoro legendario. Se dice que está relacionado con el Santo Monje Sumeru y el Reino Qiankun. Si realmente podemos obtenerlo, sería un gran logro.

—Pero, Hermano Mayor, el Reino Estelar del Fénix Carmesí está bajo la jurisdicción del Salón de Primera del Mercado Negro. Ya han enviado a varios expertos para investigar el asunto —advirtió el subordinado con cautela.

El Hermano Mayor Daxing soltó una risa fría.

—¿El Salón de Primera del Mercado Negro? ¿Y qué? ¿Acaso crees que yo, Daxing, le temo a ellos? Además, este tesoro aún no tiene dueño. El que sea lo suficientemente fuerte se lo quedará. Prepara la nave, partiremos de inmediato hacia el Reino Estelar del Fénix Carmesí.

—¡Como ordene! —respondió el subordinado, retirándose para dar las instrucciones.

Mientras tanto, en otro rincón del cosmos, dentro de una antigua torre flotante, un anciano de cabello blanco como la nieve estaba sentado con las piernas cruzadas, meditando. Frente a él, un espejo de jade mostraba imágenes borrosas del espacio interestelar.

—Maestro, el fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun ha aparecido. Muchas fuerzas poderosas se han movilizado —informó un joven discípulo que estaba arrodillado detrás de él.

El anciano abrió lentamente los ojos, y en su mirada profunda brilló un destello de sabiduría.

—El Mapa del Árbol Divino Qiankun es un objeto del destino. Su aparición seguramente desatará una tormenta sangrienta. Sin embargo, este fragmento no es fácil de obtener. Que se maten entre ellos primero; nosotros esperaremos el momento oportuno.

—Pero, Maestro, el Hermano Mayor Daxing ya ha partido hacia el Reino Estelar del Fénix Carmesí. Si él lo consigue primero...

—Daxing... —murmuró el anciano, una sonrisa críptica apareciendo en su rostro—. Ese chico es astuto, pero demasiado arrogante. Que se enfrente a algunos reveses no le vendrá mal. Además, el verdadero dueño del Mapa del Árbol Divino Qiankun aún no ha aparecido. Nosotros solo debemos esperar y ver.

En el Reino Estelar del Fénix Carmesí, un planeta desolado y árido estaba siendo escenario de una feroz batalla. Docenas de cultivadores se enfrentaban en el aire, sus ataques de energía divina iluminando el cielo oscuro. En el centro del campo de batalla, un fragmento de pergamino antiguo flotaba, emitiendo ondas de poder espacio-temporal que distorsionaban el espacio circundante.

—¡Este fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun es mío! —gritó un cultivador corpulento, blandiendo un hacha gigante y cargando hacia el centro.

—¡Hum, sueñas! —respondió otro cultivador, un joven de rostro pálido que agitó su mano y lanzó una docena de cuchillos voladores que silbaron en el aire.

Los dos chocaron, y la explosión resultante levantó una enorme nube de polvo. Los demás cultivadores aprovecharon para unirse a la refriega, y la escena se volvió caótica.

De repente, una nave de guerra de color púrpura oscuro atravesó las nubes y se detuvo sobre el campo de batalla. La puerta de la nave se abrió, y el Hermano Mayor Daxing salió flotando, vestido con una armadura dorada y radiante.

—Todos, deténganse —dijo con voz calmada pero autoritaria, que resonó en todo el campo de batalla.

Los cultivadores, sorprendidos, se detuvieron y miraron hacia arriba. Al ver al Hermano Mayor Daxing, algunos mostraron respeto, mientras que otros fruncieron el ceño con desconfianza.

—Hermano Mayor Daxing, ¿qué significa esto? ¿Acaso quieres quedarte con el tesoro por la fuerza? —preguntó el cultivador del hacha, con tono hostil.

El Hermano Mayor Daxing sonrió con desdén.

—Este fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun es un objeto de alto nivel. No es algo que cualquiera pueda poseer. Si no quieren morir, será mejor que se retiren ahora.

—¡Hum, no eres más que un engreído! ¡Hoy te enseñaré una lección! —gritó el cultivador del hacha, saltando hacia el Hermano Mayor Daxing con su hacha levantada.

El Hermano Mayor Daxing ni siquiera se movió. Solo levantó un dedo y señaló hacia adelante. Un rayo de luz divina atravesó el espacio y golpeó al cultivador del hacha en el pecho, haciéndolo retroceder varios pasos y escupir sangre.

—¿Ves? Eso es lo que pasa por no saber cuándo rendirse —dijo el Hermano Mayor Daxing con una sonrisa burlona.

Los demás cultivadores, al ver esto, sintieron miedo y comenzaron a retirarse. El Hermano Mayor Daxing se acercó lentamente al fragmento del pergamino y extendió la mano para tomarlo.

Pero en ese momento, el espacio frente a él se distorsionó, y una figura apareció de la nada. Era un joven de rostro común, pero con una mirada profunda y penetrante.

—Hermano Mayor Daxing, este fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun no te pertenece —dijo el joven con calma.

El Hermano Mayor Daxing frunció el ceño.

—¿Y tú quién eres? ¿Te atreves a interponerte en mi camino?

—Soy solo un cultivador errante, pero este tesoro tiene un dueño. No es algo que puedas tomar a la ligera —respondió el joven, sin mostrar miedo.

El Hermano Mayor Daxing soltó una risa fría.

—¿Un cultivador errante? ¿Y crees que puedes detenerme? ¡Mira esto!

Dicho esto, agitó su mano y una docena de runas divinas volaron hacia el joven, formando una red de energía que intentaba atraparlo.

El joven, sin embargo, no se inmutó. Levantó la mano y un destello de luz cortó las runas, disipándolas en el aire.

—¿Qué? —El Hermano Mayor Daxing se sorprendió. No esperaba que este joven tuviera tanto poder.

—Hermano Mayor Daxing, te aconsejo que te retires. Si insistes, no me culpes por ser rudo —dijo el joven, con un tono que no admitía discusión.

El Hermano Mayor Daxing apretó los dientes, pero sabía que no era rival para este joven. Después de todo, era un hombre astuto y sabía cuándo retirarse.

—Bien, me lo guardo. Pero recuerda, este asunto no termina aquí —dijo, dando media vuelta y regresando a su nave.

La nave de guerra púrpura oscuro se elevó y desapareció en el espacio interestelar. El joven observó la nave alejarse, luego tomó el fragmento del Mapa del Árbol Divino Qiankun y lo guardó en su anillo espacial.

—El Mapa del Árbol Divino Qiankun... finalmente tengo una pista —murmuró para sí mismo, antes de desaparecer también en un destello de luz.

En la lejanía, dentro de la nave de guerra, el Hermano Mayor Daxing golpeó la mesa con furia.

—¡Maldición! ¿Quién era ese tipo? ¡Cómo se atrevió a robarme el tesoro!

—Hermano Mayor, según nuestras investigaciones, ese joven podría ser un discípulo del Templo del Destino —dijo el subordinado con cautela.

—¿El Templo del Destino? —El Hermano Mayor Daxing se quedó pensativo—. Si es así, este asunto se complica. Pero no importa, informaremos al Salón de Primera del Mercado Negro. Que ellos se encarguen de lidiar con él.

—¡Entendido!

El Hermano Mayor Daxing miró por la ventana de la nave, hacia las estrellas distantes, y una sonrisa fría se dibujó en sus labios.

—El Mapa del Árbol Divino Qiankun... tarde o temprano será mío.