Capítulo 29: Investigación
La provincia del noroeste, una de las siete provincias del Imperio Blaine, era vasta y extensa, con decenas de millones de habitantes. Su capital, 'Basil', era también la ciudad más próspera de la provincia, albergando a más de un millón de personas solo dentro de sus murallas.
En la ciudad de Basil residían muchas familias nobles y antiguas.
El Conde Perry, aunque no era el noble más deslumbrante de Basil, tenía una influencia considerable entre esas familias antiguas. Además, como era un buenazo que nunca buscaba poder, casi todos los nobles se llevaban bien con él.
—Su Señoría, ha regresado —dijo el guardia en la entrada de la mansión del conde, inclinándose con una sonrisa.
El Conde Perry, que ya superaba los doscientos años, tenía el cabello plateado, pero su bigote seguía igual que en su juventud. Asintió ligeramente a su guardia y preguntó con una sonrisa amable:
—Oh, ¿te cortaste el pelo? Te queda bien. ¿Fue en lo de Locke, verdad?
El guardia, halagado, sonrió como si le hubiera florecido la cara:
—Sí, el señor Locke tiene muy buena mano.
El Conde Perry sonrió y entró en su mansión.
—El Conde Perry es un buen hombre —suspiró el guardia para sus adentros.
Y era cierto, casi todos en Basil estaban de acuerdo. Al Conde Perry no le gustaba matar, ni las malas palabras. En sus modales encarnaba todas las virtudes de un caballero aristócrata.
Pero al entrar en el salón trasero, su rostro se ensombreció.
—¿Qué demonios está pasando? ¿Cómo pueden ocurrir tantas cosas una tras otra? —se lamentó Perry, preocupado. Días antes había recibido noticias: el Cardenal Arzobispo Robinson, junto con otros ascetas y supervisores de alto rango, habían desaparecido en la ciudad de Chier. Luego supo que el equipo que escoltaba a las dos chicas había sido masacrado, y ellas también habían desaparecido.
Como responsable encubierto de la Iglesia de la Luz en la provincia noroeste del Imperio Blaine, hacía mucho que Perry no enfrentaba problemas tan espinosos.
—Espero que el señor Robinson y los demás no estén en problemas —rezó Perry en su corazón.
Que rescataran a las dos chicas no era gran cosa. Pero Robinson y los otros cinco eran todos expertos de nivel nueve, y además escoltaban a un Archimago Nigromante de nivel nueve. Este era el asunto más importante que había manejado desde que asumió el cargo de responsable provincial.
—Su Señoría —un hombre de nariz aguileña, alto y delgado, de cabello rizado, entró e hizo una reverencia—. Ya hemos investigado el asunto de esos señores.
Perry lo miró de inmediato:
—Habla rápido.
—Según la información de nuestros hermanos en otras ciudades, esos señores no han vuelto a aparecer. Además, movilizamos a nuestra gente en Chier para investigar, y nadie los vio salir de la ciudad —respondió el hombre respetuosamente.
Perry abrió los ojos de par en par.
—¿Qué? —su corazón, que había estado en vilo, dio un vuelco—. Es imposible que el señor Robinson y los demás se quedaran en Chier. Y según las marcas en su alojamiento, es muy probable que fueran atacados. Pudieron haber saltado las murallas de noche para irse.
—Pero incluso así, deberían haber aparecido en otras ciudades.
Perry estaba realmente preocupado. Tenía un mal presentimiento.
—¿Acaso el señor Robinson y los demás se toparon con un enemigo tan fuerte que los mataron? —no podía creerlo. Robinson y los otros cinco eran muy poderosos; para matarlos, el enemigo tendría que tener varios expertos de nivel nueve, o ser un Santo.
De repente, Perry miró al hombre de nariz aguileña y ordenó con frialdad:
—Ve rápido a lo de Poli, que traiga sus tres Águilas de Viento Verde a mi estudio.
—Sí, Su Señoría —el hombre sabía que el asunto era grave.
Perry se dirigió a grandes zancadas a su estudio. Ese mismo día escribió tres cartas idénticas sobre el caso de Robinson y los demás, y las envió a la 'Isla Santa', la nueva sede de la Iglesia de la Luz, usando las tres águilas.
Desde que la Ciudad Santa de Finley fue destruida, la Iglesia había establecido su cuartel general en una isla cercana al continente de Yulan, llamándola 'Isla Santa'.
******
En el valle tranquilo cerca de la ciudad de Chier.
Ahora había cuatro cabañas de madera: una para Linley y Bebe, una para Sessler, una para Rebecca y Lina, y otra para Heiru.
Al amanecer, el valle estaba en calma.
Dos hermosas chicas vestidas de blanco, como salidas de un sueño, reían y charlaban mientras lavaban ropa. Era la ropa de ellas, de Linley y de Sessler. En el valle, ellas se encargaban de lavar, cocinar y demás.
—Hermana, ¿crees que el abuelo Sessler se cansa de estar todo el día encerrado cultivándose? —preguntó Rebecca en voz baja a Lina.
La cabaña de Sessler estaba envuelta en una densa aura de muerte negra, tan espesa que las chicas ni se atrevían a acercarse.
Lina frunció el ceño, su nariz blanca y fina se arrugó de forma adorable, y dijo pensativa:
—Quizás los fuertes tienen que practicar así de duro. Pero a mí me gusta más ver entrenar al hermano Lei —dijo, mirando hacia el centro del lago de aguas verdes. Rebecca también miró.
En medio del lago, Linley caminaba sobre el agua sin hundirse.
—Burbuja, burbuja...
El agua bajo sus pies se hundía unos centímetros, pues de vez en cuando emanaba energía de lucha, haciendo que todo el lago ondeara.
Linley sostenía su espada pesada de Heiyu con la mano derecha, y de vez en cuando daba un tajo o una estocada. Cada movimiento hacía vibrar el aire a su alrededor, como si el aire se volviera barro. Al blandir la espada, parecía que iba a rasgar el espacio.
—Este 'Significado de la Tierra'... a veces funciona, a veces no.
Linley frunció el ceño.
Cuando mató a Robinson, aunque solo le dio un tajo, el cuerpo de Robinson no tenía heridas externas, pero por dentro estaba hecho papilla.
Para Linley, el tercer nivel de la espada pesada era la 'Fuerza', y el cuarto nivel era este 'Significado de la Tierra'.
Usando la espada pesada como arma, Linley podía aplicar parte de su comprensión de las Leyes de la Tierra. Este ataque, en esencia, transmitía la fuerza de impacto al interior del enemigo mediante vibraciones en un instante.
Si la transmisión de vibraciones llegaba al límite, podía ignorar por completo la defensa.
Había que saber que las pulsaciones de la Tierra existen desde que el mundo se formó. Sus misterios eran profundísimos. El principio básico del 'Significado de la Tierra' era:
Convertir la fuerza de ataque en vibraciones similares a las pulsaciones de la Tierra. Al golpear al enemigo, estas vibraciones causaban resonancia en su interior. Esa resonancia era muy poderosa, pues era la fuerza de ataque de Linley transformada.
Los órganos internos no eran tan resistentes como la piel.
Esta resonancia podía convertir fácilmente el interior del enemigo en pulpa.
—Pero convertir la fuerza de ataque en resonancia es muy difícil —entendía Linley. La energía de lucha y la fuerza normales eran ataques completamente diferentes a las 'ondas de vibración'.
Linley, basándose en su comprensión parcial de las Leyes de la Tierra, podía transformar sus ataques normales en ataques de 'ondas de vibración'.
Según su teoría, cuantas más vibraciones produjera la onda transformada, más eficiente era la conversión.
—A veces puedo generar más de diez vibraciones en un instante, pero otras veces no logro ni una —Linley estaba frustrado.
Sabía que, al alcanzar este nivel con la espada pesada, había entrado en el umbral de las 'Leyes de la Tierra'.
Pero aún no las dominaba por completo.
—No puedo ser impaciente. Ahora no busco muchas vibraciones, solo lograr que cada ataque tenga éxito —Linley empuñó la espada pesada de Heiyu con una mano, con expresión seria.
De repente...
La espada pesada de Heiyu, como si rasgara el espacio, cayó directamente sobre la superficie del lago.
Algo extraño: el agua no se hundió ni un poco, pero todo el lago emitió un extraño 'glu, glu', y luego, como si un gigante lo hubiera agitado, la superficie se agitó violentamente, levantando olas de casi un metro de altura.
—Esta vez funcionó.
Linley no se alegró demasiado. Con el cuarto nivel, el 'Significado de la Tierra', solo tenía éxito de vez en cuando, sin dominar aún su patrón.
—Hermano Lei, ¡a comer! —Lina gritó desde la orilla del lago.
—Abuelo Sessler, ¡a comer! ¡Deja de cultivarte! —Rebecca también llamó desde fuera de la cabaña de Sessler.
Linley giró la mano, y la espada pesada de Heiyu voló por los aires, cayendo directamente en la vaina a su espalda. Con su perfecto control de la 'Fuerza', el peso de la espada no le suponía ningún problema.
En el césped había una mesa rectangular.
Linley, Sessler, y las hermanas Rebecca y Lina se sentaron alrededor.
—Linley, ¿qué estabas practicando? Vi ese método tan extraño. Nunca había visto a un guerrero entrenar así —preguntó Sessler con curiosidad.
Sessler tenía mucha experiencia, pero sabía poco sobre el entrenamiento de los guerreros.
En realidad, los expertos de nivel nueve en la cima, para alcanzar el nivel Santo, necesitaban cultivar su comprensión. Y los Santos, para llegar al nivel Divino, también debían comprender las leyes del mundo y obtener el Divino Núcleo.
—Es cultivo de comprensión, como cuando los magos comprenden los elementos —respondió Linley sin darle importancia.
Sessler entendió de inmediato.
Como Archimago Nigromante de nivel nueve, a veces también se conectaba con la infinita aura de muerte del mundo de los no-muertos para comprender las difusas y etéreas Leyes de la Muerte.
—Sessler, matamos a Robinson y los demás. ¿La Iglesia de la Luz se va a tragar esto? —Linley seguía preocupado por el asunto.
Sessler sonrió con mucha confianza:
—Tranquilo. Mira, el Imperio Blaine está muy lejos de la Iglesia de la Luz. Incluso usando aves mensajeras, la información tardaría diez o quince días en llegar. Y si envían expertos, también tomará tiempo.
—Si un Santo vuela, es muy rápido —dijo Linley con seriedad.
Habiendo matado a tanta gente de la Iglesia, era muy posible que enviaran a un Santo.
—Ja, ja, no te preocupes. No se atreverán a enviar a un Santo. Piensa: ¿por qué no enviaron a un Santo a capturarme a mí, sino a expertos de nivel nueve? —rió Sessler con suficiencia.
Linley también lo encontraba extraño.
Un Santo podría capturar a Sessler con facilidad.
—Linley, debes saber que en el Imperio Blaine está el Dios de la Guerra. Él ya advirtió que no permite que Santos de otros países vengan a causar problemas. Si vienen de visita, está bien, pero si pelean y los descubren, las consecuencias son graves.
Sessler sonrió con sarcasmo:
—A la Iglesia de la Luz no le alcanzan los cojones para desafiar al Dios de la Guerra.
—No estoy tan seguro.
Linley negó con la cabeza:
—Dijiste: 'si los descubren'. ¿Y si no los descubren? En Chier no hay expertos. El Dios de la Guerra está lejos, en la capital. Si aparece un Santo en Chier, quizás ni se entere.
Sessler se quedó pensativo.
—¿La Iglesia de la Luz sería tan loca? —dudó.
—Quién sabe. Esta vez matamos a seis expertos de nivel nueve de un golpe, más los que mataste tú cuando te capturaron. La Iglesia no se va a tragar esto fácilmente —dijo Linley con seriedad.
Sessler pensó un momento y luego sonrió:
—No pasa nada. En Chier no hay Santos, pero en la capital provincial, Basil, hay un Santo: McKenzy. Si la Iglesia envía a un Santo a pelear con nosotros, McKenzy lo descubrirá. Y no va a permitir que la Iglesia de la Luz se pase de lista en su territorio. Si dos Santos se enfrentan, el Dios de la Guerra se dará cuenta.
—Cierto —Linley también sonrió.
Si lograban que la Iglesia de la Luz y el Imperio Blaine se pelearan, la Iglesia la pasaría muy mal.
—Linley, cuando Robinson y los demás me llevaban hacia la provincia noroeste, el responsable encubierto de la Iglesia en la zona los recibió. Recuerdo que el viejo se llamaba 'Perry', y por lo que oí, debía estar en Basil.
Sessler sonrió con malicia:
—De todas formas íbamos a ir a Basil. De paso, eliminamos a ese Perry. Quizás hasta descubrimos más secretos de la Iglesia.
—¿El responsable de la provincia noroeste? —los ojos de Linley se iluminaron—. Bien, mañana salimos.
(Capítulo 1. Es el primer día de la ráfaga de publicaciones, hoy habrá tres capítulos~)