Capítulo 3: Por haber masacrado una cantidad inmensa de criaturas abisales, su «Recipiente Primordial» se había llenado. Es decir, en cuanto convocara también la «Estela del Despertar», podría elevar su habilidad de Filamento de Acero Azul del nivel 185 al 215. Quería probar si esta habilidad de Filamento de Acero Azul, con su característica infinita, tenía algún límite.

⏱ ~1 minutos de lectura

Capítulo 3: Por haber masacrado una cantidad inmensa de criaturas abisales, su «Recipiente Primordial» se había llenado. Es decir, en cuanto convocara también la «Estela del Despertar», podría elevar su habilidad de Filamento de Acero Azul del nivel 185 al 215. Quería probar si esta habilidad de Filamento de Acero Azul, con su característica infinita, tenía algún límite.

Además, tenía otra cosa que hacer: encontrar el rastro del Dios Ciervo y enfrentarse una vez más a esta deidad de la facción amistosa más poderosa.

Cuatro horas después, al sureste de la Gran Catedral de la Misericordia, en una árida y abrasadora llanura desértica.

En la sofocante llanura, cada cien metros se apilaban montones de huesos en forma de carácter «feng». El Dios Ciervo, que estaba siguiendo el rastro de Su Xiao, se detuvo de repente. La razón era que una figura frente a él lo hizo empuñar el mango de su arma abisal, Taoshou.

Piel rojo oscuro, torso desnudo, un cuerpo robusto cubierto de todo tipo de cicatrices, y ese aura bestial, no había duda: era uno de los miembros del linaje abisal, la familia Luen, un pico de cuarto rango, la Bestia Escarlata, Dilo.

La Bestia Escarlata, Dilo, también se detuvo. Poco a poco, mostró una sonrisa, cruel y violenta.

La situación era simple: enemigos se encontraban, y la mirada se volvía más intensa.

PD: (Mañana domingo, descanso un día. Disculpen, queridos lectores.)