Capítulo 2: Absorbiendo 15 «Núcleos Primordiales» (Todo listo).

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Capítulo 2: Absorbiendo 15 «Núcleos Primordiales» (Todo listo).

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El vasto y silencioso salón del clan estaba sumergido en una penumbra tenue. En el centro, un joven de pie, con una mirada fría y decidida, sostenía en sus manos quince esferas resplandecientes que emitían un fulgor ancestral. Eran los legendarios «Núcleos Primordiales», fragmentos de poder que contenían la esencia del origen del mundo.

A su alrededor, varios ancianos del clan observaban en silencio, con expresiones que mezclaban respeto y ansiedad. El líder del clan, un hombre de cabello cano pero mirada penetrante, dio un paso al frente y asintió con gravedad.

—Todo está preparado, Xiao Yan. Estos quince núcleos han sido purificados y estabilizados. El proceso de absorción será peligroso, pero si logras dominarlos, tu fuerza dará un salto cualitativo.

Xiao Yan no respondió de inmediato. Cerró los ojos, sintiendo la energía caótica pero pura que emanaba de los núcleos. Sabía que no había margen para el error. Cada núcleo era un mundo diminuto, y absorber quince a la vez era una locura que pocos se atreverían siquiera a imaginar.

—No hay tiempo que perder —dijo finalmente, con voz firme—. El enemigo avanza. Debo estar listo.

Los ancianos intercambiaron miradas. Sabían que el joven tenía razón. La guerra se avecinaba, y el clan necesitaba un pilar de poder como nunca antes.

Xiao Yan levantó las manos, y los quince núcleos comenzaron a flotar a su alrededor, formando un círculo perfecto. Una luz cegadora brotó de ellos, iluminando cada rincón del salón. El aire se volvió denso, cargado de una presión abrumadora.

—¡Comienza! —ordenó el líder del clan.

Sin dudarlo, Xiao Yan activó su técnica de cultivo. Un torrente de energía envolvió los núcleos, y uno a uno, comenzaron a fusionarse con su cuerpo. El dolor fue inmediato, como si miles de agujas atravesaran cada fibra de su ser. Pero él apretó los dientes, resistiendo.

El primer núcleo se disolvió en su meridiano central. El segundo, en su dantian. El tercero, cuarto, quinto... cada uno encontraba un lugar en su interior, expandiendo sus límites, rompiendo barreras que antes parecían inquebrantables.

El sudor corría por su frente. Sus venas brillaban con un resplandor dorado. Los ancianos contenían la respiración, temiendo que el cuerpo del joven no soportara tal carga.

Pero Xiao Yan no se detuvo. Cuando el décimo núcleo se integró, una oleada de poder indescriptible lo sacudió. Sintió que su alma se expandía, que su percepción se volvía más aguda, que cada célula de su cuerpo cantaba con una nueva vida.

Finalmente, el decimoquinto núcleo se fundió con su ser. Un estallido de luz blanca inundó el salón, y luego, el silencio.

Xiao Yan abrió los ojos. Ya no eran los mismos. Ahora brillaban con un fulgor profundo, como estrellas en un cielo nocturno. Una sonrisa leve se dibujó en sus labios.

—Listo —dijo, con una voz que resonó con ecos de poder antiguo.

Los ancianos se inclinaron, sabiendo que habían presenciado el nacimiento de una nueva leyenda.