Capítulo 66: El Viaje Maravilloso de Su Xiao

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Capítulo 66: El Viaje Maravilloso de Su Xiao

Su Xiao abrió los ojos y se encontró en un lugar completamente extraño. A su alrededor, todo era un resplandor blanco, como si estuviera flotando en un mar de nubes. Parpadeó varias veces, tratando de acostumbrarse a la luz cegadora, y entonces una voz suave y melodiosa resonó en sus oídos.

—Bienvenido, querido viajero. Este es el Reino de los Sueños.

Su Xiao se giró y vio a una hermosa mujer vestida con una túnica larga y vaporosa, que flotaba en el aire como un hada. Su sonrisa era cálida y amable, pero sus ojos brillaban con un destello de misterio.

—¿El Reino de los Sueños? —preguntó Su Xiao, frunciendo el ceño—. ¿Cómo llegué aquí?

—Has sido elegido —respondió la mujer con una voz etérea—. Tu alma tiene una conexión especial con este lugar. Ven, sígueme. Te mostraré los secretos de este mundo.

Sin esperar su respuesta, la mujer se dio la vuelta y comenzó a flotar hacia adelante. Su Xiao dudó un momento, pero luego la siguió. Después de todo, ya estaba aquí; no tenía sentido resistirse.

Mientras caminaban, el paisaje a su alrededor comenzó a cambiar. El resplandor blanco se disipó, revelando un bosque exuberante lleno de árboles gigantes y flores brillantes. Mariposas de colores revoloteaban en el aire, y el canto de los pájaros llenaba el ambiente. Todo parecía sacado de un cuento de hadas.

—Este es el Bosque de la Eternidad —explicó la mujer—. Aquí, el tiempo fluye de manera diferente. Un día aquí equivale a un año en el mundo exterior.

Su Xiao se quedó boquiabierto.

—¿Un año? Eso significa que si me quedo aquí un mes, allá afuera habrán pasado treinta años?

—Exactamente —asintió la mujer—. Pero no te preocupes. Tu cuerpo físico está protegido. Cuando regreses, solo habrá pasado un instante en tu mundo.

Su Xiao soltó un suspiro de alivio. Luego, su curiosidad se despertó.

—¿Y qué se supone que debo hacer aquí?

—Aprender —dijo la mujer con una sonrisa enigmática—. En este reino, puedes dominar cualquier habilidad en un abrir y cerrar de ojos. Artes marciales, magia, alquimia... todo está a tu alcance. Solo debes desearlo.

Los ojos de Su Xiao se iluminaron. Esto era como un sueño hecho realidad. Sin dudarlo, cerró los ojos y se concentró. En su mente, visualizó las técnicas de combate que siempre había querido aprender. De repente, sintió una oleada de energía recorriendo su cuerpo. Abrió los ojos y vio que sus manos estaban envueltas en un tenue resplandor dorado.

—Impresionante —murmuró la mujer, claramente sorprendida—. Has despertado tu potencial más rápido de lo que esperaba. Parece que realmente eres especial.

Su Xiao sonrió con satisfacción. Pero antes de que pudiera decir algo, un rugido ensordecedor sacudió el bosque. Los árboles temblaron y las flores se marchitaron instantáneamente. Una sombra gigantesca se alzó en el horizonte, bloqueando el sol.

—¿Qué es eso? —preguntó Su Xiao, poniéndose en guardia.

La mujer frunció el ceño por primera vez.

—Es una Bestia de la Oscuridad. Han estado apareciendo últimamente, corrompiendo este reino. Si no las detenemos, el Reino de los Sueños será destruido.

Su Xiao apretó los puños. Acababa de obtener poder; no iba a dejar que un monstruo arruinara su oportunidad.

—Dime cómo luchar contra ella —dijo con determinación.

La mujer lo miró con admiración.

—Muy bien. Te enseñaré el Arte de la Luz. Es la única forma de purificar a esas criaturas.

Extendió su mano y una esfera de luz blanca apareció en su palma. Luego, la lanzó hacia Su Xiao, quien la atrapó instintivamente. Al instante, sintió que una nueva comprensión inundaba su mente. Sabía exactamente cómo usar ese poder.

Sin perder tiempo, Su Xiao se lanzó hacia la Bestia de la Oscuridad. La criatura era enorme, con garras afiladas y ojos rojos como brasas. Pero Su Xiao no sintió miedo. Con un movimiento rápido, invocó un rayo de luz que golpeó a la bestia en el pecho.

La criatura rugió de dolor, pero no cayó. En cambio, se volvió más furiosa y cargó contra él.

—¡Maldición! —maldijo Su Xiao, esquivando por poco un zarpazo.

Sabía que un solo golpe no sería suficiente. Tenía que concentrar todo su poder. Cerró los ojos, respiró hondo y canalizó la energía de la luz en sus manos. Cuando los abrió, sus ojos brillaban con un resplandor dorado.

—¡Técnica Suprema: Explosión de Luz Celestial! —gritó, lanzando una enorme columna de luz hacia la bestia.

El impacto fue devastador. La luz atravesó a la criatura, desintegrándola en partículas brillantes que se disiparon en el aire. El bosque volvió a la calma, y las flores comenzaron a florecer de nuevo.

La mujer aplaudió lentamente.

—Excelente. Has demostrado un talento excepcional. Pero esto es solo el comienzo. El Reino de los Sueños tiene muchos más secretos que revelarte.

Su Xiao sonrió, sintiendo que la emoción lo embargaba. Este viaje prometía ser inolvidable.